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Buscaba un hogar y encontró persecución

26 01 2026

Autor: Nicole Prestle

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Simon Leinmann era judío y llegó a ser nuevoapostólico. Padeció el holocausto y sobrevivió. El historiador Dr. Karl-Peter Krauss nos cuenta sobre su destino en una entrevista. 

¿Quién era Simon Leinmann y qué lo llevó a abordar este tema?

Simon Leinmann (1904-1990) era un hombre amable, equilibrado y trabajador. Vivía felizmente casado y participaba activamente en su comunidad. Hace años me llamaron la atención unas cartas que le escribió al Ayudante Apóstol Mayor Heinrich Franz Schlaphoff. En ellas se intuye un destino terrible. Desde entonces, la historia de Leinmann no me ha dejado indiferente. Quería saber si había sobrevivido al exterminio. 

Cuéntenos sobre el destino de Leinmann.

Simon Leinmann nació a unos 100 kilómetros al oeste de la actual frontera entre Polonia y Ucrania. Tras la separación de sus padres y la temprana muerte de su madre, llegó a Fráncfort del Óder a los 18 años. En 1926 se mudó a Berlín. Allí entró en contacto con la comunidad nuevoapostólica de Neukölln. Finalmente, Simon Leinmann se unió a la Iglesia Nueva Apostólica. 

¿Por qué tomó esa decisión?

Simon Leinmann no se pronunció al respecto. Muchos indicios apuntan a que en Berlín encontró lo que echaba de menos: un hogar y una Iglesia que lo acogió sin reservas. Sus cartas muestran que estaba convencido de su nueva fe. Socialmente, su ingreso en la Iglesia Nueva Apostólica no le reportó ninguna ventaja. 

Simon Leinmann (5º de la izquierda) con miembros de la comunidad nuevoapostólica de Berlín-Rudow. Foto: Inge Riedel

¿Cómo reaccionó su familia ante el hecho de que él, que era judío, se convirtiera al cristianismo?

Esto provocó rupturas personales, incluso la separación de su familia de origen. Su padre lo desheredó debido a su conversión y le exigió que renunciara a su apellido. Su hermana Paula le escupió con profundo desprecio. 

Algunos esperaban que la conversión los protegiera de la persecución…

Los cristianos de origen judío eran considerados judíos por los nacionalsocialistas y, como tales, fueron marginados y perseguidos, llegando incluso al asesinato.

¿Cómo continuó su historia?

En octubre de 1938, unos 17.000 judíos de nacionalidad polaca fueron expulsados del imperio alemán. Tras su detención, fue trasladado a un campo de concentración. En un momento de descuido, pudo hacer una llamada telefónica y, con “voz temblorosa por el miedo”, llamó a su Anciano de Distrito, Hermann Luscher. Este se apresuró a ir al cuartel con su hija Marie Dähns. Todos los esfuerzos fueron en vano, ni siquiera ayudó que Luscher “atacara con su bastón a los soldados uniformados” que golpeaban a los judíos. Simon Leinmann fue enviado a un campo de concentración en Dratzigmühle, Polonia, y más tarde trasladado a Posen. Como cristiano nuevoapostólico, estaba completamente aislado entre los judíos del campo. En el verano de 1939 pudo viajar brevemente a Berlín. En el camino de vuelta se vio envuelto en la guerra, que había comenzado el 1° de septiembre de 1939. Le robaron sus objetos de valor y su ropa. Según su declaración, también le robaron un billete de barco que le habían donado de Danzig a Inglaterra, hacia la libertad. Fue utilizado como barricada viviente, le dispararon en la pierna y lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Su esposa, desesperada, se vio obligada a divorciarse. 

¿Intentaron las Iglesias proteger a sus miembros de origen judío?

Las Iglesias no opusieron una resistencia amplia y abierta a la persecución de los judíos por parte de los nacionalsocialistas. No obstante, hubo muestras de amor al prójimo y de resistencia para salvar vidas. Algunas voces se alzaron contra la criminal política antijudía. Solo los llamados cuáqueros (Sociedad Religiosa de los Amigos) llamaron a sus miembros en 1933 a ayudar a todos los perseguidos. 

¿Y cómo fue en la Iglesia Nueva Apostólica?

Los cristianos nuevoapostólicos de origen judío también vivieron el sufrimiento, el terror y la exterminación. ¿Cómo se comportó la Iglesia Nueva Apostólica con estos perseguidos? Para ello, remito al libro “Lealtades escenificadas”. Solo diré esto: los cristianos nuevoapostólicos de origen judío también recibieron ayuda para escapar y otras formas de apoyo por parte de su Iglesia. Sin embargo, queda el dolor, la tristeza y el más profundo pesar por no haber hecho más por estos hermanos en la fe y por nuestros semejantes judíos. 

Vía crucis: los campos de concentración y de trabajos forzados en los que Simon Leinmann estuvo prisionero entre 1939 y 1945. Mapa: Karl-Peter Krauss

¿Cómo vivió Leinmann el tiempo en los campos de concentración? 

Sus cartas desde los campos de Polonia dan testimonio de un dolor y un sufrimiento infinitos y de su desesperada búsqueda de una salida. Tras el estallido de la guerra, vegetó durante seis años en campos de concentración y de trabajos forzados. Simon Leinmann sobrevivió al holocausto gravemente herido físicamente y traumatizado anímicamente.

Décadas después de la guerra, siguió en contacto con sus amigos nuevoapostólicos. La hija de Hermann Luscher, Marie Dähns, consiguió una indemnización económica para él, que vivía en Estados Unidos desde 1948.

¿Por qué le interesaba tanto investigar la historia de Leinmann? 

Mi objetivo era reconstruir la vida de esta persona y hermano en la fe para devolverle algo de su dignidad e identidad y rescatarlo del olvido. 


El Dr. Karl-Peter Krauss (nacido en 1955) es director del grupo de trabajo “Historia de la Iglesia Nueva Apostólica”. Estudió en Tubinga/Alemania y escribió su tesis doctoral sobre un tema histórico-geográfico. Sus libros sobre historia de la Iglesia gozan de amplio reconocimiento, incluso entre los críticos. Hasta su pase a descanso en 2021 fue dirigente de una comunidad en la Iglesia regional Alemania del Sur.

26 01 2026

Autor: Nicole Prestle

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