La paz es más que un alto el fuego. Comienza allí donde el miedo se desvanece, los muros caen y las personas vuelven a escucharse unas a otras. Jesucristo nos muestra lo que realmente importa.
Las lágrimas forman parte de la vida, pero no tienen la última palabra. El Apóstol Mayor Mutschler predicó en Reutlingen sobre la cosecha de regocijo que sin duda llegará.
Él crea el mundo, lo conserva, obra en la vida de las personas y, finalmente, se entrega a sí mismo: los Servicios Divinos dominicales de octubre siguen las huellas de las obras de Dios.
Lo bello pasa, el sufrimiento no se puede disipar con una sonrisa y la fe no es un deporte de competición, sin embargo, el Apóstol Pablo habla de una alegría para siempre. ¿Cuál es su secreto?
El salmista atraviesa una crisis, una de esas que pueden golpear a cualquiera. Está a punto de abandonarlo todo. Pero entonces descubre el camino para salir adelante, un camino que también está al alcance de cualquier persona.
Un saludo desde el espacio, una cita de la Biblia y una imagen de la Santa Cena: todos ellos narran, cada uno a su manera, en qué consiste la paz de Cristo.
Sin miedo, sin presión por rendir, sin luchar por el amor: quien comprende su propia relación con Dios, puede afrontar de forma muy diferente la culpa, el sufrimiento y el futuro.
No se puede ganar, no se puede ver en el saldo de la cuenta ni se puede obtener tan fácilmente como el agua de la canilla. Lo que realmente caracteriza a la bendición: aquí una colección.
El templo no es solo un lugar: es la Iglesia de Cristo. Está abierto a todos y destinado a la oración. Sin embargo, no todos son conscientes de ello; el Apóstol Mayor nos lo aclara.
100 metros de altura, las rodillas temblorosas y luego la caída libre: a veces, la vida se siente exactamente así. Pero Dios confía más en el ser humano de lo que este confía en sí mismo. Y Él ayuda.
Un profeta en huida, cuervos como proveedores y un Dios en quien se puede confiar. El Apóstol Mayor destaca cinco enseñanzas del acontecimiento ocurrido junto al arroyo de Querit, que en conjunto muestran una verdad fundamental.
Recibir la salvación, difundir el Evangelio, repartir bendición y recargar energías: los Servicios Divinos dominicales de septiembre muestran una fe que nos impulsa hacia adelante.
En estos tiempos, los espíritus malignos que siembran miedo y discordia están especialmente activos. Sin embargo, quienes tienen fe pueden defenderse. Un Servicio Divino con Apóstol Mayor destaca tres fuerzas que se oponen a estas influencias.
Desde el abismo no hay salida por nuestras propias fuerzas. Pero Dios nos tiende la mano. “Porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él”: el Servicio Divino basado en Salmos 130:7.
Honrar al padre y a la madre: cuántas veces se ha abusado de este mandamiento, en detrimento de los más vulnerables. Una lectura atenta de la Biblia revela que este mandamiento no es una calle de sentido único.