Como Creador, Padre y Redentor, Dios crea de la nada y renueva al ser humano mediante su palabra. ¿Cómo funciona esto? El Apóstol Mayor nos lo explica.
El Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider comenzó su prédica del viernes 9 de enero de 2026 en Embu (Kenia) con la palabra bíblica de Hebreos 11:3: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
El Apóstol Mayor se refirió al primer artículo de la fe y subrayó la importancia de concentrarse en las cosas importantes y relevantes para fortalecer la fe: “Yo creo en Dios, el Padre, el Todopoderoso, el Creador del cielo y de la tierra”.
El mundo visible frente al mundo invisible
“Dios ha creado el mundo visible, pero también el mundo invisible”. Lo visible es toda la tierra y “cada uno de nosotros”. Dios ha decidido “que tú debas nacer”. Lo invisible es el alma inmortal con la que ha creado a cada ser humano. “Esto significa que, aunque mi cuerpo muera, el alma sigue viviendo”.
El mundo invisible también incluye el reino de los muertos creado por Dios. Allí va el alma cuando el cuerpo muere. “Él incluso ha creado un lugar que llamamos el reino de los cielos”, continuó explicando el Apóstol Mayor: “Donde el ser humano puede vivir eternamente con Dios. En perfecta comunión con Dios”. El primer hombre en el reino de los cielos fue Jesucristo.
Amor, cuidado y salvación
Dios también es Padre. Un “Dios amoroso y solícito, que cuida de su creación”. Él vela por todas las criaturas que ha creado: “Él sabe todo sobre ti. Ha contado cada cabello de tu cabeza”. Conoce exactamente los pensamientos, las necesidades y los deseos de cada uno.
Dios, el Padre, ama a los pecadores. Como en la parábola del hijo pródigo, “quiere que el ser humano vuelva a Él para volver a tener comunión con él”. Y por amor, Dios envió a su Hijo a la tierra para que los seres humanos sean salvos.
Por amor, “ha permitido que lleguemos a ser hijos de Dios a través del renacimiento de agua y del Espíritu”. Así nos convertimos en coherederos de Cristo y podemos tener comunión eterna con Dios en su reino, en el reino de los cielos.
Nuevo hombre y nuevo pueblo
Para completar su Obra Redentora, Dios crea algo nuevo: “un nuevo hombre y un nuevo pueblo”. El nuevo hombre, “ese eres tú”, renacido de agua y del Espíritu: “No solo hemos llegado a ser hijos de Dios, sino también nuevos seres humanos en Cristo”. Y el nuevo pueblo, “al que llamamos la novia de Cristo”, Dios quiere salvarlo. Esta es la nueva creación de Dios.
Dios es todopoderoso. “Él creó el cielo y la tierra de la nada”, lo visible y lo invisible. No está limitado por las cosas que existen. “No necesita nada para hacer algo”. Ni siquiera la imperfección de la Iglesia es un obstáculo para Él. “Él puede crear la novia perfecta de Cristo a partir de personas pecadoras”.
Una palabra basta
Dios “crea todo con su palabra”. Con el poder de su palabra separó la luz de las tinieblas, el bien del mal, el comportamiento pecaminoso del comportamiento santo. Una palabra basta para su nueva creación. “Él nos da su palabra”. Y quien la ponga en práctica podrá entrar en el reino de Dios.
“¿Qué significa esto para nosotros en nuestra vida cotidiana?”.
Confianza en Dios: “Confiamos en el Creador. Él nos dará lo que necesitamos, siempre y cuando respetemos su voluntad”.
Alimento para el alma: “Cuidamos de nuestra alma tanto como de nuestro cuerpo”. Ella es inmortal. Se nutre de la palabra de Dios, en el Servicio Divino puede recibir la palabra. Necesita el Santo Sellamiento.
Oídos atentos: “Lo que Dios nos dice es más importante que lo que nuestros ojos pueden ver”.
La omnipotencia de Dios: “Confiamos en Dios porque sabemos que es tan grande y omnipotente que puede crear todo de la nada”.
Determinación: ¿Qué es relevante y decisivo para el futuro? “Es lo que hago con la palabra de Dios. Si la pongo en práctica, no importa en qué condiciones viva, Dios me salvará”.
“Amados hermanos y hermanas, he expresado algunas reflexiones sobre este primer artículo de la fe”, dijo el Apóstol Mayor y apeló: “Por favor, tómate un poco de tiempo y piensa en ello: ¿qué significa esto para mí?”.









