Muchas voces fuertes, poderosas, convincentes. Todas parecen provenir de Dios. Pero ¿cuál dice la verdad? Una fe que examina y Cristo como referencia nos ayudan.
“¿Qué es la palabra de Dios?”, con esta pregunta comenzó el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider el Servicio Divino del 25 de enero de 2026 en la ciudad de Panamá (Panamá) y, en su prédica, se refirió al texto bíblico de 1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo; retened lo bueno”.
Muchas voces, pero solo una verdad
En nuestro tiempo hay muchas personas que afirman haber sido enviadas por Dios y anunciar su palabra. ¿Quién dice entonces la verdad? “Debemos examinar su enseñanza”, subrayó el Apóstol Mayor.
- Quien cite la Biblia no tiene por qué decir necesariamente la verdad. Al fin y al cabo, también el diablo se acercó a Jesús y citó las Sagradas Escrituras.
- Quien hable con énfasis, “muy alto y con mucha fuerza”, no tiene por qué tener razón ni decir la verdad.
- “El mero hecho de que millones de personas los escuchen y les crean no significa que digan la verdad”.
- “Tener éxito, ser rico y próspero no significa que se diga la verdad”. El diablo tiene el poder y dispone de la riqueza de este mundo, y puede distribuirla a su antojo.
- No es la verdad solo “porque su enseñanza coincida con tu opinión, tus sentimientos y tus deseos”.
El dirigente de la Iglesia hizo un llamamiento: “Examinemos todas estas enseñanzas para asegurarnos de que realmente anuncian la palabra de Dios”.
La prueba de fuego para los verdaderos discípulos
Para encontrar a los verdaderos maestros, a los verdaderos discípulos de Cristo, hay que examinarlos desde los siguientes puntos de vista:
- Sinceros: “¿Hacen lo que predican?” ¿O son como los fariseos, que no actuaban según lo que exigían a los demás?
- Amorosos: “Jesucristo amaba a todas las personas incondicionalmente”. Daba igual si lo seguían, lo rechazaban o incluso querían matarlo. Él oraba por la salvación de todos.
- Pacíficos: “Jesús no recurría a la violencia ni a las amenazas para obligar a los pecadores a cambiar”. Motivar al cambio a través del amor, ese era su camino. Decía la verdad y le daba lo mismo si su mensaje era aceptado o no.
- Agradables a Dios: “Muchos solo dicen a las personas lo que estas quieren oír”. Para ellos es importante complacer a las personas, no a Dios.
- Dispuestos a sufrir: “Jesucristo estaba dispuesto a sufrir para transmitir su mensaje”.
La enseñanza de los Apóstoles
Algunos piensan que no necesitan maestros, ya que están inspirados directamente por el Espíritu Santo. Esto no funciona. “La Biblia dice que el Evangelio debe ser predicado y oído”, subrayó el Apóstol Mayor Schneider. “Sabemos y creemos que los Apóstoles fueron enviados por Jesús para enseñar el Evangelio”. La enseñanza de los Apóstoles es válida desde la muerte de Jesús hasta su retorno.
La enseñanza de los Apóstoles nos dice lo que hay que hacer para alcanzar la salvación. Es válida independientemente de la persona que la anuncia y de quien la recibe. “Todos ellos transmiten exactamente la misma enseñanza”. Están dispuestos a sufrir para difundir el mensaje. Los motiva el amor a Cristo y al prójimo.
Examinarlo todo: medirlo con Cristo
Examinar si la palabra, el mensaje, está realmente inspirado por el Espíritu Santo. “Donde Él actúa, se refiere únicamente a Jesucristo”. Esto significa…
- “… leer la Biblia a la luz de la enseñanza de Jesucristo”. No se debe mezclar ninguna frase del Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento. El Evangelio es la verdad definitiva.
- “… Él no vino a cambiar a la sociedad, sino a transformar a las personas para que puedan entrar en el reino de Dios”.
- “… llegar a ser como Jesucristo y ser humilde”. Dios no está atado a oraciones ni ofrendas. La sabiduría del Espíritu Santo consiste en aceptar la voluntad de Dios y pedir la fuerza para permanecer fiel en las circunstancias que Dios nos da.
- “… la salvación no tiene nada que ver con tus obras ni con el cumplimiento de una serie de normas”.
- “… ama a Dios y ama a tu prójimo”. El Espíritu Santo quiere transformar para que el ser humano pueda amar a Dios y a su prójimo, así como perdonar a su prójimo y aceptarlo tal como es.
Aunque los Apóstoles estén inspirados por el Espíritu Santo, también debe examinarse su mensaje. “Esto significa: reflexiona sobre ello, para que la voluntad de Dios se convierta en tu voluntad”. A continuación, se hace la voluntad de Dios no por obediencia, sino por la convicción de que este es el camino correcto.
“Examinadlo todo. El Evangelio afecta a toda nuestra vida”, exhortó el Apóstol Mayor. “Y retened firmemente lo que es bueno”.
El último criterio: el retorno de Cristo
“Nuestro Apóstol Mayor nos ha invitado hoy a una fe que examina”, continuó el Ayudante Apóstol Mayor Helge Mutschler en la prédica. Otro criterio que hay que examinar en relación con los predicadores es la pregunta: “¿Enseñan el retorno de Jesucristo?”.
En su primera asamblea de Apóstoles hubo muchos debates y opiniones muy abiertas. Finalmente, en un momento dado se hizo el silencio de inmediato: “Eso fue cuando hablamos del retorno de Jesucristo. En ese momento supe: en este círculo todo está en orden”. Quien siga al apostolado, está en el camino correcto. El Ayudante Apóstol Mayor instó: “Examinadnos. ¿Somos buenos pastores?”.









