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Cuando el alma ya no puede seguir adelante

abril 9, 2026

Autor: Sophie Berg

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Cuando el agotamiento hace tambalear la fe, Dios no desiste: Él sigue fortaleciendo, levantando y guiando paso a paso. El Apóstol Mayor revela cómo.

“Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta”. Con esta palabra bíblica de 1 Reyes 19:7, comenzó el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider el Servicio Divino del domingo 15 de febrero de 2026 en Biel-Bienne (Suiza).

Al límite de las fuerzas

“La palabra bíblica de hoy narra la conocida historia de Elías”, prosiguió el dirigente de la Iglesia. En el monte Carmelo, Dios hizo descender fuego del cielo sobre el altar, y este se incendió. “Todos vieron: ‘Sí, este es ahora el Dios todopoderoso’. Él le dio a Elías la fuerza para matar a todos los sacerdotes de Baal”. Pero la reina Jezabel lo persiguió para quitarle la vida y él huyó al desierto. Completamente desanimado, desesperado y agotado, Elías deseó morir allí. En el Antiguo Testamento, la muerte significaba la separación definitiva de Dios. “Eso quiere decir: ‘Ya no quiero tener ninguna relación con Él’”.

Dos veces envió Dios al ángel a Elías para fortalecerlo y animarlo a continuar su camino. Elías comió y bebió, “luego se levantó y caminó durante cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte Horeb”. Allí se encontró con Dios. “Todos conocemos momentos en los que, al igual que Elías, estamos cansados, agotados, decepcionados y desanimados”.

Causas del agotamiento espiritual

Las razones de estos momentos son diversas:

  • “Hemos fracasado en la vida”. No hemos logrado nada, ni en el matrimonio, ni en la vida familiar, ni en el trabajo.
  • “Estamos decepcionados con otras personas, en la familia, en la comunidad, en nuestro entorno”. Nos han engañado y mentido.
  • “También se puede estar decepcionado con Dios”. Las expectativas, la ayuda y las oraciones no se han cumplido ni han sido escuchadas.
  • “También se puede estar decepcionado con uno mismo”. Se quiere avanzar en la fe, alcanzar la meta, y se tropieza una y otra vez.
  • “Cada vez somos menos en la comunidad”. Se tiene la impresión de ser el único que quiere seguir allí. Y que no se puede lograr.

Fortalecidos para el camino

En tales situaciones de angustia espiritual hay que tener cuidado de no caer en esta trampa y abandonar la relación con Dios. Antes de hacerlo, hay que ser tan prudente y sabio como para “volver a acudir a Dios y decirle: ‘Amado Dios, ya no puedo más; ahora tienes que hacer algo’. Algo así como con Elías”.

Pero Dios no siempre ayuda, pues sabe perfectamente que, aunque obre un gran milagro, eso no resuelve la situación. Dios dice que el problema no radica en la situación ni en los demás, sino que: “El problema está en ti, tu fe se ha debilitado”. Hay que comer y beber para fortalecer la fe.

La fe puede fortalecerse mediante…

  • “… ¡la palabra de Dios! Él nos dice en el Servicio Divino, a través del Espíritu Santo, que nos ama”. Jesús vino al mundo y “murió por ti”. Él te ha elegido y te ha redimido del mal mediante el renacimiento de agua y del Espíritu. Él te ha hecho hijo de Dios.
  • “… su palabra también habla del futuro y nos recuerda que, al fin y al cabo, se trata de la vida eterna”. La fe cristiana debe estar orientada hacia la resurrección.
  • … el recuerdo de “todo lo que Dios ha hecho por ti, también en la vida cotidiana”. ¿Cuántas oraciones ha respondido ya? “Cuenta los dones de la gracia”.
  • “… el Sacramento de la Santa Cena”. Jesús te da su cuerpo y su sangre a través de la hostia, murió por “ti”, ¡se trata de “ti”!
  • … la indicación: “No estás solo”. En todo el mundo hay muchos hermanos y hermanas, y muchas almas fieles en el más allá.

Pequeños pasos, gran efecto

Después de que Dios ha fortalecido nuestra fe, quiere que volvamos a levantarnos y nos pongamos en camino:

  • La salvación de Dios no depende de las circunstancias. “Tu salvación solo depende de tus decisiones”.
  • “Si hago la voluntad de Dios, si respeto las leyes de Dios, si soy obediente, entonces voy por un camino seguro”.
  • “Camina, es decir, muévete, sigue adelante, acércate al Señor”. Esto significa asemejarse cada vez más a Cristo.
  • “Puedes hacer algo; es cierto que no puedes cambiar el mundo, pero, según el lema del año pasado: ¡puedes hacer el bien!”. Incluso si es algo muy pequeño y parece inútil. “¡Espera! Dios bendice lo bueno y eso puede tener repercusiones eternas que hoy ni siquiera podemos ver ni comprender”.
  • Una fe firme produce una alegría profunda, independientemente de las circunstancias de la vida: alegría por la victoria de Cristo, su amor, la herencia de su gloria y la perspectiva de estar pronto con Él.

“La primera ayuda de Dios consiste en fortalecer tu fe”, subrayó el dirigente de la Iglesia. A través de “su palabra, el Sacramento, la comunión y el recuerdo de todo lo bueno”.

abril 9, 2026

Autor: Sophie Berg

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