Dios ayuda, en el momento oportuno. En el camino para acercarnos a esa ayuda, la humildad, la confianza y la apertura nos sirven de guía. Un Servicio Divino en ayuda para los difuntos nos muestra lo que esto significa concretamente.
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y
hallar gracia para el oportuno socorro”. Esta palabra bíblica de Hebreos 4:16 fue el centro del Servicio Divino celebrado el 1° de marzo de 2026 en Freetown (Sierra Leona).
El mensaje es claro: Dios quiere liberar de todo mal. No solo a los que viven, sino también a los difuntos. Porque la angustia no termina automáticamente con la muerte.
Sufrimientos que perduran
El Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider mencionó formas concretas de este sufrimiento espiritual:
- Falta de amor: no ser visto, no ser valorado
- Frustración: planes frustrados, deseos incumplidos
- Decepción: heridas, traición
- Arrepentimiento: errores que ya no se pueden reparar
- Rencor: el deseo de venganza
Escuchar, creer, seguir: el camino
La salvación de todo ello comienza cuando el ser humano escucha el llamado de Dios, continuó el dirigente de la Iglesia. Pero escuchar por sí solo no basta. Se necesita la fe y la decisión de seguir este llamado.
En concreto, esto significa: reconocer la autoridad de Dios, creer en Jesucristo, a quien se le ha dado todo el poder, y someterse a la ley de Cristo, es decir, al mandamiento de amar a Dios por sobre todo y al prójimo como a uno mismo.
Gracia: lo primero y decisivo
Todos han pecado, dejó claro el Apóstol Mayor. Esto nos separa de Dios y no se puede compensar con buenas obras. El pecado debe ser perdonado. Y este perdón solo se encuentra en Jesucristo. Por lo tanto, ningún ser humano puede ganarse la salvación. Solo la gracia de Dios puede salvar.
Quien acuda a Dios con esta convicción puede estar seguro de que Dios lo recibe con amor, como el padre al hijo pródigo. Dios es fiel y digno de confianza: dice lo que hace y hace lo que dice. Y: Dios redime definitivamente.
Cómo actúa Dios
¿Cómo ayuda Dios? No de manera abstracta, sino muy concreta:
- a través del Bautismo con Agua: purificación y adopción en la comunidad de Cristo
- a través del Bautismo con Espíritu: la espera de la vida eterna
- a través de la palabra y la Santa Cena: para la preparación para el retorno de Cristo
Esto se aplica a los difuntos, y también a los que viven. Porque los vivos siguen expuestos a tentaciones y adversidades, pecan una y otra vez, y tampoco pueden liberarse de ello por sus propios medios.
El acceso a la ayuda y la salvación sigue siendo el mismo, explicó el Apóstol Mayor: acudir a Dios con humildad. Es decir: confiar en Él, incluso sin comprenderlo todo, transmitir su amor y buscar la unidad. Y al final está la invitación: reconocer los propios errores, implorar la gracia de Dios, confiar en su ayuda.
Porque Dios sabe lo que necesitamos, mejor que nosotros mismos.





