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La espiral ascendente de la fe

mayo 5, 2026

Autor: Andreas Rother

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Mantener una postura firme, avanzar y comprender bien por qué hacemos lo que hacemos: así se puede desencadenar un crecimiento que se fortalece a sí mismo desde adentro hacia afuera.

La comunidad de Corinto causaba gran preocupación al Apóstol Pablo. Y como él veía que la causa de los problemas era una falta de comprensión, de conocimiento y de fe, les dio este consejo: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

Esta palabra bíblica fue el centro del Servicio Divino para portadores de ministerio celebrado el 27 de marzo de 2026 en Colonia (Uruguay). Y a partir de allí, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider dejó claro cuáles son, en su opinión, los problemas, las causas y las soluciones en el aquí y ahora.

La fe bajo presión

“Debo decir que esto me preocupa mucho”, afirmó el dirigente de la Iglesia. “Me gustaría estar seguro de que todos los cristianos nuevoapostólicos siguen creyendo en la Primera Resurrección”. Pero sabe que: “Esta fe se ha debilitado”. Las razones:

  • El paso del tiempo: “Desde hace 2000 años se predica que el Señor vendrá pronto, y aún no ha venido”.
  • Falsas doctrinas: “Quieren hacernos creer que el retorno de Cristo es solo una imagen”.
  • Tendencia a la baja en partes de la Iglesia: “En estas circunstancias, el Señor no puede venir”.
  • Dudas sobre la posibilidad: “El Señor ni siquiera puede ayudarme en mi vida cotidiana. ¿Y tú quieres que crea que puede bajar del cielo, llevarnos con Él y conducirnos a su reino?”.
  • Aplazamiento de la expectativa. “Algunos todavía creen en la resurrección. Pero recién al final de los tiempos, tan lejos que se convierte en una teoría”.

La respuesta a esto: “Aferrémonos firmemente a la fe de que Jesús vendrá, y lo hará pronto. Él intervendrá en la historia de la humanidad y en mi propia vida. Nada debería apartarnos de esta fe”.

Crecer desde adentro

“Y ahora dice Pablo: ‘De acuerdo, en cuanto tengas esta fe, debes crecer en la Obra de Dios’”, formuló el Apóstol Mayor. Esto no significa que el trabajo de los portadores de ministerio sea insuficiente. Sino que: “Para trabajar mejor en la Obra de Dios, debemos profundizarla en nosotros”.

¿Y cómo se puede hacer esto? Por un lado: “Profundicemos nuestro conocimiento de la Obra de Dios”. Y por otro: “Fortalezcamos nuestra motivación para servir al Señor”.

“¿Qué hace Dios en realidad?”, preguntó el dirigente de la Iglesia y explicó:

  • “Dios quiere darme la vida eterna y me da la fuerza que necesito para alcanzarla”.
  • “No se trata de respetar algunas normas. Para entrar en el reino de Dios, debo ser transformado a la imagen de Jesucristo”.
  • “Sin la gracia de Dios no podemos entrar en su reino. Y para obtener la gracia, debemos ser humildes y amar a Dios y a nuestro prójimo”.
  • “A Dios no le interesan los méritos individuales. Lo que cuenta para Dios es la unidad de su pueblo”.
  • “Dios no castiga. Respeta la libre decisión del ser humano. Pero si haces algo malo, debes asumir las consecuencias”.

“Trabajemos en nuestra motivación”, subrayó el Apóstol Mayor y expuso los fundamentos para ello:

  • Fe: “Aunque no pueda verlo, aunque no pueda entenderlo, Dios me lo ha dicho, así que creo en ello. Él es la verdad”.
  • Gratitud: “No lo servimos porque queramos obtener algo a cambio. Lo servimos porque ya hemos recibido tanto”.
  • Amor a Jesucristo: “Quiero estar con Él. Por eso hago aquello que Él quiere. El resto no importa”.
  • Seguimiento: “Queremos ser como Él. Él es nuestro modelo a seguir”.
  • Amor al prójimo: “Nosotros hacemos el bien a nuestro prójimo, no por nuestro propio interés, ni para ser admirados, recompensados y aclamados. Hacemos el bien a nuestro prójimo porque queremos ayudar a Dios para que sea salvo”.

Comienza la espiral ascendente

Entonces se pone en marcha el ciclo virtuoso: “Nosotros ampliamos nuestro conocimiento; purificamos nuestra motivación. Así trabajamos mejor. Podemos experimentar la ayuda y el amor de Dios con mayor frecuencia. Y esta experiencia, a su vez, fortalece nuestra fe y nuestro amor”.

“Si lo haces, puedes estar seguro de que la semilla que siembras hoy germinará”, concluyó el Apóstol Mayor Schneider: “En la tierra o en el más allá, o más tarde en el reino de paz. Eso no importa. Pero tu trabajo no es en vano”.

mayo 5, 2026

Autor: Andreas Rother

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