Un fuego que arde, pero no quema: así es el amor ilimitado de Dios. Pero la pregunta es: ¿cómo se puede experimentar hoy esta dedicación de manera totalmente personal?
“Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo”. Con esta palabra bíblica de Éxodo 3:11-12, el entonces Ayudante Apóstol Mayor Helge Mutschler dio inicio al Servicio Divino del domingo 18 de enero de 2026 en Freudenstadt (Alemania).
La palabra se refiere a un hecho de la Biblia que hace que el lema de este año: “No temas, ¡solo cree!” cobre un sentido muy práctico. “Se trata de Moisés”. Con el tiempo, el pueblo de Israel fue cada vez más oprimido en Egipto, hasta que finalmente fue esclavizado. Moisés vio cómo los egipcios golpeaban a los israelitas y mató a un egipcio. Pero no pasó desapercibido. Por eso tuvo que huir a Madián y pastorear ovejas en el desierto. Entonces le llamó la atención una zarza ardiente que no se consumía: allí tuvo un encuentro con Dios.
En el desierto no estás solo
La presencia y el amor de Dios se hicieron evidentes en esa zarza ardiente. Había visto la adversidad de su pueblo. “Este es Dios, un Dios que cuida de las almas”. No le eran indiferentes las condiciones de esta tierra. Y le encomendó a Moisés la misión de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de los egipcios. A Moisés no le resultó cómoda esa misión; le preocupaba su pasado y preguntó: “¿Quién soy yo?”. Pero “Dios no respondió a la pregunta, sino que solo dijo: ‘Yo estaré contigo’”.
A cambio, Moisés quiso saber con quién estaba hablando. “Entonces llega esta misteriosa respuesta desde la zarza ardiente: ‘Mi nombre es YHWH’”, traducido como “Yo soy el que soy. Yo era el que era. Yo seré el que seré. Yo estoy aquí”. Fiel, imperecedero y siempre presente. El Ayudante Apóstol Mayor Mutschler subrayó: “Dios te dice ahora personalmente: Quiero estar contigo”, en el día a día, en la alegría, en el aburrimiento, en la rutina. “Y, en segundo lugar, quiero estar contigo incluso en tu desierto”. En la necesidad, en el hambre, en la sed, en la opresión, en la adversidad.
“Hay que fijarse muy bien para ver si Dios está con nosotros”. A menudo está en la normalidad de la vida y, cuando algo parece diferente de alguna manera, “justo en ese momento descubrimos a Dios”. Dios arde por ti y ese arder representa el amor ilimitado de Dios, que, sin embargo, no quema.
En el corazón de Dios
“Yo quiero estar CONTIGO”, y entonces surge la pregunta: “¿Quién soy yo en realidad?”. “Dios te llama por tu nombre”, porque a través del Bautismo con Agua y el Santo Sellamiento “tu nombre está escrito en el corazón de Dios”. El Ayudante Apóstol Mayor destacó: “Tú eres alguien y el amado Dios te ha creado porque quiere vivir eternamente contigo”. Y continuó: “Eres tanto, eres tan valioso a sus ojos. Eres más valioso que todos los diamantes”.
“YO quiero estar contigo” y “¿quién eres tú, que dices eso?”. “YHWH”. En la traducción, este nombre se asocia a dos significados. Por un lado, la resurrección, la vid, la vida, la luz, la salvación: “Yo soy el que soy”. Así como la fidelidad, el amor —inmutable en ello—. Por otro lado, “Yo estoy aquí”. Con cercanía, con relación, con comunión, con estar juntos. En la alegría, en el sufrimiento, en la desesperación, en la gratitud. Dios está muy cerca, es un Dios que cuida de nuestra alma.
“¿Qué respondes a este amor de Dios?”, preguntó el Ayudante Apóstol Mayor Mutschler. “Sí, Dios mío, quiero estar contigo”. Se quiere pasar tiempo con Dios porque se lo ama. Se quiere orar conscientemente y buscar la comunión. “Quiero estar contigo, Dios, en mi alegría y en mi dolor, sin importar en qué circunstancias de la vida me encuentre”. Se quiere estar con Jesucristo, defenderlo. Se quiere vivir el amor al prójimo: hablar bien, orar, ser un compañero de camino: “Porque mi Dios está conmigo, y así quiero estar también contigo”.
“No debemos tener miedo de que Jesús venga otra vez”, subrayó el Ayudante Apóstol Mayor. Porque: “Él abrirá el cielo, nos mirará a los ojos y dirá: ‘Tú, mi novia, te he amado desde siempre. Y quiero estar contigo. Toma mi mano, quiero llevarte al cielo. Quiero estar contigo por toda la eternidad, porque te amo tanto’”.







