Duda o confianza, acusación u oración: cada uno tiene la posibilidad de elegir. Quien se decide por Jesucristo no tiene que esperar al mañana, pues Jesús ya lo acompaña hoy.
Como preparación para el Viernes Santo, el entonces Ayudante Apóstol Mayor Helge Mutschler celebró un Servicio Divino el domingo 15 de marzo de 2026 en Humpolec (República Checa). Su prédica se basó en el pasaje bíblico de Lucas 23:42-43: “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
“Con nuestro pasaje bíblico dirigimos la mirada hacia Gólgota” —el lugar de la calavera— “un lugar espantoso, ruidoso, crudo y terrible”. Jesús fue clavado aquí en la cruz con clavos oxidados, con un malhechor a su izquierda y otro a su derecha. “Cuando los seres humanos estamos en la cruz, nos vemos obligados a tomar una decisión”, explicó el Ayudante Apóstol Mayor. “Solo se puede actuar de una de estas dos maneras ante Jesucristo”. O hacia la izquierda o hacia la derecha: no hay un término medio neutral.
La decepción de Gestas
Según una antigua tradición, uno de los criminales junto a Jesús en la cruz fue Gestas. Pertenecía al partido político de los zelotes y tenía una idea muy concreta del Mesías: “Aquel que establecerá un reino divino en esta tierra y nos liberará por fin de este yugo, de esta opresión de los romanos”. Se sintió decepcionado: el supuesto Mesías colgaba sangrando junto a él en la cruz y no se salvaba ni a sí mismo ni a él.
Si hoy observamos la situación del mundo, también nos vendrían estos pensamientos: “Dios, ¿dónde estás? Dios, ¡tienes que intervenir!”. Por eso no tenemos derecho a condenar a Gestas. “Siempre está muy cerca de nosotros”. A veces ya no queda esperanza, las dudas crecen y la desesperación se abre paso.
El ejemplo de Dimas
El otro malhechor, llamado Dimas, se comportó de manera diferente e hizo tres cosas:
- Mirarse a sí mismo: “No culpó a Dios. No señaló con el dedo a los demás”. Sin autocompasión, reconoció sencillamente que era un pecador.
- Mirar a Jesús: Reconoció la ausencia de pecados en Jesús y su reino celestial. “Este hombre es un rey que se yergue sobre la cruz”.
- Orar: Se dirigió a Jesús y le pidió: “Cuando llegues a tu reino, solo te pido una cosa: ¡por favor, acuérdate de mí!”.
“Dimas puede ser un ejemplo. Puedes mirarte a ti mismo”, alentó el Ayudante Apóstol Mayor Mutschler, sin culpar a nadie. “Puedes abrirte ante Jesucristo. Puedes confiar en Él”. Porque Jesús no es un rey castigador, sino que está lleno de amor, perdón y misericordia. Nadie debe tenerle miedo, pues es el amigo de los pecadores y de los que han fracasado. “A este rey puedes dirigirte y orar”. Sin grandes palabras, simplemente: “Señor Jesús, acuérdate de mí”.
Amor hasta el final
Jesús en la cruz solo disponía de un último resto de energía vital. “Pero no reservó ese último resto de su vida para sí mismo, sino que actuó por los demás”. Se preocupó por su madre, por el discípulo Juan, por Dimas, por los soldados y por el pueblo: “Padre, perdónalos”.
No en algún momento, sino hoy
La respuesta de Jesús a Dimas fue: “… hoy estarás conmigo en el paraíso”. La palabra “hoy” subraya la cercanía inmediata y la ayuda de Jesucristo. Porque Él no nos remite al futuro, sino que nos acompaña y nos fortalece ya en este momento. “Puede ser que el problema que tienes ahora desaparezca, pero Jesucristo está contigo, muy cerca de ti, hoy”.
Jesús no llevó a Dimas al cielo, ante la presencia de Dios, sino al “paraíso”. Según el Catecismo, “el lugar en el más allá donde se encuentran aquellos que han fallecido con fe y confianza en nuestro Señor Jesucristo”, explicó el Ayudante Apóstol Mayor. Un “lugar de seguridad”.
La palabra “paraíso” también remite al principio, a Adán y Eva. Allí se describe como un “lugar de relación, comunión, confianza y amor entre Dios y los seres humanos”. Ese lugar llegará y será mucho más grande que el lugar de seguridad.
“Jesucristo vendrá”, subrayó el Ayudante Apóstol Mayor. “En ese lugar, el cielo, al que llegaremos, solo habrá una cosa: relación, confianza, cercanía y amor. Será maravilloso y nos encontraremos con Dimas”.







