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Por qué lo familiar inspira confianza

julio 2, 2026

Autor: Andreas Rother

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El uso constante de las mismas palabras y gestos tienen su razón de ser. “Liturgia” es el nombre que recibe el principio que transmite la fiabilidad de Dios: el Servicio Divino, su forma y su evolución.

Quien asiste regularmente a los Servicios Divinos nuevoapostólicos se los sabe casi de memoria: la apertura en nombre del trino Dios, el “Padre Nuestro” conjunto, la Absolución, las palabras de consagración en la Santa Cena. Semana tras semana resuenan las mismas formulaciones. Pero no es una casualidad.

El artículo “La Santa Cena, el centro de la liturgia”, publicado en el último número de la revista para miembros community, analiza este tema en profundidad. El texto se basa, entre otras cosas, en la “Introducción a la liturgia”, que apareció originalmente en el número especial 2/2025 de los Pensamientos Guía.

No es una normativa, sino un encuentro

El término “liturgia” proviene del griego y significa “servicio público”. En el sentido cristiano, describe el orden de todo lo que conforma el Servicio Divino. En él ocurren dos cosas al mismo tiempo: Dios sirve al ser humano a través de la prédica, los Sacramentos y la bendición. Y el ser humano sirve a Dios con la oración, el canto y la confesión.

Así pues, la liturgia no es un programa que haya que seguir mecánicamente, sino que constituye el marco para el encuentro con Dios. La prédica, la oración, los Sacramentos y la bendición forman una unidad. Juntos conducen al objetivo que Dios persigue con su salvación: impartir a las personas la comunión con Él.

Cuando “menos” de pronto se convirtió “más”

Las palabras y los gestos con los que esto se lleva a cabo, así como el orden que debe seguirse, también están sujetos a los cambios de la época y a sus circunstancias. Las primeras comunidades apostólicas adoptaron muchas formas litúrgicas del movimiento católico apostólico. Los Servicios Divinos eran considerablemente más extensos y estaban más ritualizados.

Y entonces llegaron los Apóstoles Friedrich Wilhelm Schwarz y Friedrich Wilhelm Menkhoff trayendo de los Países Bajos la sencillez del Servicio Divino de prédica reformado.

Y esta forma se impuso por dos razones: por un lado, el mensaje de que volvía a haber portadores del ministerio de Apóstol debía transmitirse de la forma más sencilla posible. Y, por otro lado, los Servicios Divinos se celebraban en su mayoría en espacios sencillos que apenas permitían una liturgia elaborada.

Nueva valoración de las formas antiguas

La tendencia continuó: a lo largo del siglo XX, muchos gestos litúrgicos visibles desaparecieron casi por completo. No fue hasta principios del siglo XXI cuando se inició una cautelosa reconsideración. Y esto ocurrió de dos maneras.

En el año 2010 se introdujo la liturgia ampliada, que, con procedimientos y formulaciones más vinculantes, situó la Santa Cena más en el centro del Servicio Divino. Esto despertó el interés por el concepto de “liturgia” y su contenido, algo que décadas antes estaba tan mal visto como la “teología” en general.

Continuidad, fiabilidad, seguridad

Los textos litúrgicos son establecidos de forma vinculante por el apostolado. Porque eso genera unidad: quien asista a un Servicio Divino nuevoapostólico en cualquier parte del mundo se encontrará con las mismas palabras esenciales. No son las preferencias individuales del siervo oficiante las que determinan el desarrollo del Servicio Divino, sino la doctrina común de la Iglesia.

Y algo muy importante: “Los procesos litúrgicos recurrentes tienen entre otras la función de permitirle al ser humano experimentar el cuidado constante y confiable de Dios”, se afirma en el artículo de los Pensamientos Guía: “De este modo, quienes se reúnen en el Servicio Divino pueden sentirse seguros en la inmutable fidelidad de Dios”.


Foto: Oliver Rütten

julio 2, 2026

Autor: Andreas Rother

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