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Tres frases antiguas para una nueva vida

julio 6, 2026

Autor: Andreas Rother

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Anhelo, temores y liberación: de eso tratan tres peticiones muy conocidas. Y en torno a ello giran la mayoría de los Servicios Divinos dominicales de julio.

El mes comienza con el Servicio Divino en ayuda para los difuntos, donde el tema central es el ejemplo de Jesús en su dedicación hacia los muertos: Él mismo, después de su muerte en la cruz, descendió al reino de la muerte para predicar el Evangelio a los difuntos. 

Los tres Servicios Divinos siguientes están dedicados a peticiones del Padre Nuestro.

12 de julio: Anhelo de un mundo mejor

“Venga tu reino”: esta petición dirige la mirada hacia el futuro lejano. Y, al mismo tiempo, hacia el presente. Porque el reino de Dios no es solo una esperanza para el futuro. Ya ha comenzado con Jesucristo: allí donde las personas lo siguen, anuncian el Evangelio y transmiten el amor de Dios, su reinado ya se hace visible.

Quien ora por la llegada del reino de Dios, también pide un cambio en su propia vida. El objetivo es orientar la propia vida hacia el amor a Dios y el amor al prójimo. El grado en que esto se consigue se manifiesta en la vida cotidiana en los vínculos con los demás, así como en las acciones en el ámbito laboral y social.

19 de julio: Desafiar los temores ante el futuro

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”: esta petición del Padre Nuestro parece sencilla. Sin embargo, va mucho más allá de la cuestión de la alimentación. Se trata de lo necesario para vivir cada día, tanto en lo material como en lo espiritual.

Esta petición nos recuerda que todo lo que tenemos es una dádiva de Dios. Nos invita a asumir la responsabilidad de nuestra propia vida, sin dejarnos dominar por los temores ante el futuro.

Llama la atención la palabra “nuestro” en la petición por el pan. Jesús no nos enseña a orar: “El pan mío de cada día”, sino: “El pan nuestro”. Quien pronuncia esta petición, asume también la responsabilidad por los demás. El desvelo de Dios debe hacerse visible a través de personas que comparten, ayudan y están presentes unas para otras.

26 de julio: Libertad a través del perdón

“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Esta petición une dos cosas: el perdón de Dios y nuestra disposición a perdonar a los demás. 

Jesús deja clara esta relación en la parábola de los dos deudores. Un hombre al que se le condonó una deuda inmensamente grande se niega a condonar a su prójimo una deuda comparativamente pequeña. 

El perdón comienza ante Dios. Quien lo pide, reconoce su propia culpa, se arrepiente de ella y desea reorientar su vida hacia Jesucristo. Esto es una expresión de la disposición a obrar con misericordia.

Perdonar no siempre es fácil. Algunas injusticias están muy arraigadas y no se pueden eliminar con una simple decisión. Puede llevar un largo proceso. Por eso, podemos pedir a Dios que nos dé la fuerza necesaria.


Foto: hakinmhan – stock.adobe.com

julio 6, 2026

Autor: Andreas Rother

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