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Qué prometen los Apóstoles ante Dios

septiembre 18, 2026

Autor: Andreas Rother

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La ordenación de un Apóstol es, sin duda, un acontecimiento especial. Previamente tiene lugar una ceremonia en la que los Apóstoles suelen reunirse entre ellos. ¿Qué ocurre allí? nac.today nos ofrece una breve descripción.

El ministerio espiritual no es una posesión personal de la que se pueda disponer a voluntad. Según la interpretación nuevoapostólica de ministerio, esto se aplica a todos los portadores de ministerio de la Iglesia. En el caso de los Apóstoles, hay algo más: antes de su ordenación, asumen un compromiso especial en un acto específico.

Un momento en un pequeño grupo

Normalmente tiene lugar el día antes del Servicio Divino de la ordenación de un Apóstol: el Apóstol Mayor, los Apóstoles presentes y el futuro colega en el ministerio se retiran a una sala aparte.

En primer lugar, se aborda el ministerio de Apóstol, sus tareas y su conducción. Hacia el final de la reunión, la atención se centra entonces en unas hojas de papel. Y estas se firman solemnemente.

Los estatutos de la Iglesia Nueva Apostólica Internacional explican de qué se trata en su artículo 4.

Una asociación para la cohesión

Conforme a la ley suiza, la Iglesia Nueva Apostólica Internacional (INAI) es, por lo tanto, una asociación independiente, con sede en Zúrich. Sus miembros son el Apóstol Mayor y todos los Apóstoles al servicio activo de la Iglesia Nueva Apostólica en toda la tierra.

El objetivo de la INAI es fomentar la unidad espiritual entre los Apóstoles y con el Apóstol Mayor. Además, la asociación tiene por objeto fortalecer la cohesión de todas las Iglesias regionales nuevoapostólicas en el sentido de una Iglesia global activa en el ámbito mundial.

Un Apóstol se convierte en miembro mediante su ordenación. Para ello, los respectivos Apóstoles de Distrito presentan propuestas sobre las que decide el Apóstol Mayor. Sin embargo, antes de que se produzca la institución ministerial, hay otro paso que dar: el futuro Apóstol formula un voto.

Amar, servir, permanecer fiel

“Ante Dios, el Padre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, prometo solemnemente amar con todo el corazón, toda el alma, toda la mente y todas las fuerzas a Dios, el Omnipotente, Creador de todas las cosas, y a mi prójimo como a mí mismo”, dice la primera parte.

“Es para mí un deber santo anunciar la doctrina de Jesucristo, en especial la potencia redentora de su sacrificio y su retorno, y dejarme guiar únicamente por el Espíritu Santo para cumplir con fidelidad, esmero, concienzuda y justamente el encargo recibido en nombre de Jesús. Quiero servir en humildad y esforzarme por tener un comportamiento digno y honrado ante Dios y los hombres”, sigue diciendo. 

“Reconozco al Apóstol Mayor como al clérigo máximo y le aseguro mi entero apoyo. Reconozco la unidad con el Apóstol Mayor y con los Apóstoles de Distrito y Apóstoles de la Iglesia Nueva Apostólica vinculados a él, cuya máxima obligación es la obediencia en la fe, cuyo máximo honor es la fidelidad a la Obra de Dios, cuya máxima meta es la consumación en Cristo”. 

Y, por último: “Como ministerio dirigente de la Iglesia Nueva Apostólica quiero defender siempre inequívocamente esta confesión y vivir conforme al Evangelio como un Apóstol de la Iglesia Nueva Apostólica”.

Solemne, pero no secreto

Recién una vez prestado el voto puede tener lugar la ordenación como Apóstol. Todo ello queda también consignado por escrito: los estatutos se firman por triplicado —por el Apóstol Mayor, por el Apóstol de Distrito competente y por el que es ordenado—. Cada uno de ellos recibe un ejemplar.

Por cierto, la Iglesia Nueva Apostólica no hace ningún secreto del voto de los Apóstoles. El texto completo está publicado, a más tardar, desde 2003. También se encuentra en los estatutos de la INAI en la versión de 2010 y en la versión actual de 2022.


Foto: Oliver Rütten

septiembre 18, 2026

Autor: Andreas Rother

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