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“Ven, Señor Jesús, ven” 

noviembre 4, 2026

Autor: Sophie Berg

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En un mundo lleno de incertidumbre, los cristianos nuevoapostólicos pueden mirar hacia el futuro con plena confianza, porque los espera un futuro glorioso: el retorno de Jesucristo. 

La Iglesia Nueva Apostólica cumple 50 años en Pakistán. El Apóstol Mayor Helge Mutschler viajó a este país en septiembre de 2026 y celebró dos Servicios Divinos con los hermanos y hermanas locales. El viernes 25 de septiembre de 2026 visitó la comunidad de Karachi y eligió como base para su prédica el pasaje bíblico de 1 Pedro 1:8-9: “A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”. 

Al comienzo, el Apóstol Mayor se refirió al “punto más importante de nuestra fe”, en el que los cristianos nuevoapostólicos depositan grandes esperanzas en el futuro. “Nosotros creemos que…” 

  • “… Jesucristo vendrá otra vez” 
  • “… habrá en el cielo unas bodas del Cordero” 
  • “… habrá un reino de paz” 
  • “… habrá un juicio final” 
  • “… al final habrá una nueva creación” 

Esperanza en el futuro 

“¿Por qué creemos esto?”, preguntó el dirigente de la Iglesia, “porque así lo dice la Biblia”. En Juan 14:3, el propio Jesús promete: “… vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Y también en Hechos 1:11, los ángeles lo confirmaron: “Este mismo Jesús… así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Que Jesús vendrá es un hecho. 

Hay tantas cosas terribles en el mundo: guerra, violencia, odio. Y surge la pregunta sobre el futuro. Algunos creen que, sin Dios, las cosas irán cada vez mejor; otros piensan que irán cada vez peor y acabarán en un caos total. Ni lo uno ni lo otro: “Nosotros tenemos esperanza en el futuro. Es una luz resplandeciente con Jesucristo. Con Él, el futuro es paz, amor, comunión y relación”. 

Anhelo por Jesucristo 

“¿Queremos que Jesucristo venga otra vez?”, esta pregunta personal la planteó el Apóstol Mayor a la comunidad. Porque hay quien quiere disfrutar primero de su vida, pero Jesús no nos quitará nada. “Él nos dará mucho más de lo que esperamos”. Hay quien piensa que el retorno es como morir, pero no lo es en absoluto. “Habrá una nueva vida, llena de un gozo inefable”. Hay quien tiene miedo a lo desconocido, a lo invisible, pero el retorno de Jesús tiene que ver con el amor. Una mujer embarazada no ve a su hijo en su vientre, pero aun así lo ama. Lo mismo ocurre con Jesucristo: “Mis ojos humanos no pueden verlo, pero en mi corazón anhelo su venida”. 

“¿Por qué queremos que Jesús venga otra vez?”. Posibles respuestas: “Sufro mucho y, cuando venga, mi sufrimiento tendrá fin”. O bien: “Hice tanto por Dios. Me gané la venida de Jesucristo”. “¿Cuál es la motivación?”. Quien sea sincero solo podrá decir: “Quiero que Jesús venga porque lo amo. Y porque quiero ayudarlo a anunciar su Evangelio en el reino de paz”. 

Preparados para el día del Señor 

“¿Cuándo vendrá Jesús?”, preguntó el dirigente de la Iglesia y respondió: “No lo sé”. En la Biblia dice que solo Dios sabe el día y la hora, y que Jesús vendrá cuando nadie lo espere. Pero ¿qué hay de las “señales de los tiempos” —terremotos, guerras, epidemias, hambrunas—? Si se cumplieran, entonces vendría Jesús. “Esa es una interpretación errónea”. En la Biblia solo se dice que estas cosas sucederán, pero eso no significa aún que sea el fin. La única solución es hacer lo mismo que el labrador: “Él siembra la semilla y ya no puede hacer nada más. Solo puede esperar. Seamos, pues, pacientes”. 

“¿Cómo será?”. En 1 Tesalonicenses 4:16-18 dice que Jesús descenderá del cielo y que los que hayan muerto en Cristo resucitarán, y los que viven serán transformados, y ambos recibirán un cuerpo nuevo, el cuerpo de resurrección. “Entonces ambos seremos arrebatados juntamente, con este cuerpo nuevo, para estar con Él”. 

Y “¿quién es esta novia?”. Es una gracia formar parte de la novia de Jesucristo. El camino más seguro es la fe en Jesucristo, el renacimiento de agua y del Espíritu, el seguimiento a Cristo y a sus Apóstoles, así como la preparación para su venida a través de la palabra de Dios y la Santa Cena. 

El Apóstol Mayor Mutschler exhortó: “¡Vela y ora! ¡Ama a Dios y a tu prójimo! ¡No temas!”. Porque “habrá un futuro glorioso. Nosotros, como cristianos nuevoapostólicos, somos personas de esperanza. Ven, Señor Jesús, ven”. 

noviembre 4, 2026

Autor: Sophie Berg

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