Saber cómo en lugar de adivinar cuándo

¿Cuándo vendrá Cristo nuevamente? Nadie lo sabe. Y tampoco se puede deducir de las circunstancias que se viven en la tierra. Pero uno puede prepararse y para ello son decisivas dos características.

“¡Nunca hubo tiempos tan malos! El Señor tiene que venir ahora”. Esto fue dicho muchas veces a lo largo de los siglos. Pero no fue, ni puede ser, un presagio del retorno de Cristo. Después de todo, Jesucristo anunció que “vendrá a la hora en que no penséis”.

Más importante que saber cuándo vendrá el Señor es estar preparado cuando Él venga. El Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider explicó cómo hacerlo el 19 de septiembre de 2021 en Kápolnásnyék (Hungría). Se basó en Mateo 24:40-41: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”.

Las circunstancias no son importantes

“Cuando el Señor venga, dos estarán en una cama, dos estarán en el molino, dos estarán en el campo”, explicó el Apóstol Mayor. “Cada vez uno o una será aceptado/a, el otro o la otra no”. Vio en esto una imagen de la Iglesia: en algunos lugares las comunidades están en la etapa de siembra, en otros en un estado de cosecha y en otros lugares la vida de la comunidad está en reposo.

Por un lado, esto significa: “Incluso por la actividad de la comunidad, por el número de hermanos y hermanas, por la situación de la Iglesia, no se puede decir si el Señor viene ahora o no. Vendrá cuando Él lo decida”. Y, por otro lado: “Tanto si la comunidad es grande y crece como si es muy pequeña y disminuye, las almas se están preparando para la venida del Señor. En cada comunidad uno puede ser bienaventurado”.

La fe y el amor hacen que uno esté preparado

“En la venida del Señor habrá un juicio; el Señor Jesús seleccionará, elegirá en cada comunidad, en cada situación”, dejó claro el director de la Iglesia: “Por supuesto, es importante saber lo que importa entonces. Sabemos la respuesta: depende de la actitud del corazón, depende de la fe”.

La fe es más que una tradición, una religión o una cultura. Se trata de estar totalmente de acuerdo con las verdades esenciales:

  • Dios existe, es amor, se reveló en Jesucristo, se revela hoy a través del Espíritu Santo.
  • Él quiere llevar a los seres humanos a la vida eterna, a la gloria del reino de Dios.
  • El Evangelio es el único camino hacia la vida eterna.
  • En la Iglesia, a través de sus Apóstoles, Dios está preparando hoy a los seres humanos para el retorno de Cristo.
  • Dios ha elegido personalmente a personas para que se lleguen a ser sus hijos y las acompaña en su camino hacia la vida eterna.

La actitud básica de amor exigida por Cristo va mucho más allá del afecto o los sentimientos. El que verdaderamente ama al Señor...

  • ... anhela la vida eterna;
  • ... tiene la necesidad de estar en constante vinculación con Dios, en pensamientos, en la oración, en el Servicio Divino;
  • ... renuncia a todo lo que impide su comunión con Dios;
  • ... está dispuesto a servirlo y hacer su contribución;
  • ... quiere ser como Él y amar conforme a su imagen.

No excluir ni condenar

El que ama a Dios también quiere “construir su relación con el prójimo sobre la base divina. Como ama a Dios, ama al prójimo”, continuó el Apóstol Mayor. “Veamos a nuestro prójimo como lo ve Jesús”. Y eso significa, ante todo: "Lo veo como una persona", como un alma que debe ser salva, “y no solo como un miembro de tal o cual grupo” u origen.

Además, el Evangelio enseña que no somos competentes para juzgar a los demás. Nosotros solo vemos las obras, no la actitud del corazón. “No es tarea nuestra corregir al pecador para que sea bueno. Nuestra tarea simplemente es decir: ‘El Señor te ama, ven a Él’. Todo lo demás lo hace el amado Dios”.

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Andreas Rother
6.10.2021
apóstol mayor, servicio Divino, Hungría