Heme aquí … amado por Dios

30.000 jóvenes creyentes se reunieron el domingo por la mañana para el cierre y punto culminante del Día de la Juventud Internacional: el Servicio Divino en la arena. En la prédica, el Apóstol Mayor Schneider hizo recordar a los oyentes el omnipresente amor de Dios, que ellos deben hacer experimentar en la comunión.

Al comienzo del Servicio Divino del 2 de junio de 2019, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider echó una mirada a los tres días que pasaron del Día de la Juventud, agradeció a los jóvenes en el nombre de los Apóstoles por la preparación y los felicitó: “Habéis trabajado mucho y Dios bendijo vuestro trabajo para que salga bien”.

El Director internacional de la Iglesia alabó especialmente la forma en que se integraron: “Habéis llenado de vida la comunión y habéis vivido el lema del Día de la Juventud ‘Heme aquí’”.

Divulgar el Evangelio de la cercanía y el amor de Dios

Como base para la prédica, el Apóstol Mayor había elegido el texto bíblico de Juan 13:34-35: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

“‘Heme aquí‘, dice Dios, ‘heme aquí para ti‘”, expresó el Apóstol Mayor Schneider. Y siguió: “Dios dice: Díselo a tu prójimo. Yo también estoy aquí para él”. El Apóstol Mayor manifestó su deseo de que la respuesta de los jóvenes cristianos sea: “Heme aquí, eso haré”. La misión es divulgar el Evangelio de la cercanía y el amor de Dios.

Testimonio para Cristo: amar y aceptar

A la pregunta de cómo puede llevarse esto a la práctica en las circunstancias de vida actuales, Cristo da en el texto bíblico una respuesta clara: “Las personas reconocen en vosotros a discípulos de Dios si tuviereis amor los unos con los otros”. Jesús no se refiere con esto al amor humano en el que se ama y se espera ser amado, sino al amor de Dios.

El amor de Dios vive en nosotros por el don del Espíritu Santo. Esto es lo que los jóvenes cristianos deberían hacer vivir a su prójimo, “demostradle al prójimo cómo Dios lo ama y divulga su amor”, apeló el Apóstol Mayor a los jóvenes.

Compartir y ayudarse unos a otros

“Somos ricos en Cristo y queremos compartir esta riqueza”. A esto se cuenta en este tiempo de egocentrismo en aumento, compartir la alegría y la aflicción del prójimo. “Oramos unos por otros, compartimos entre nosotros”.

Cristo ayudó concretamente a los hombres para que expresasen su amor. El Apóstol Mayor convocó no solo a orar, sino a actuar para aliviar las necesidades de los demás en el círculo de los jóvenes, la comunidad y la Iglesia.

Trabajar juntos

Cristo constantemente buscó la comunión de sus discípulos. Esto sigue siendo importante hoy: “Estemos juntos y trabajemos juntos, y esto en la vida real, no solo por Internet y smartphone”. “Orad juntos, vivid el Servicio Divino y celebrad la Santa Cena“, fue el llamado del Apóstol Mayor. A veces hay que hacer sacrificios por ello: “Participa también cuando no te divierte”, alentó a los jóvenes. La actividad en comunión trae alegría.

Cristo perdonó a los discípulos una y otra vez y les concedió reconciliación. En el círculo de los jóvenes también hay conflictos. Aquí hay que utilizar el amor de Dios como fuente de fuerzas para perdonar al prójimo.

Pensamientos centrales para la futura generación

Muchos de los aspectos mencionados ya fueron vividos por los jóvenes en estos días, se alegró el Apóstol Mayor. Pero le resulta importante darle a la nueva generación de la Iglesia del futuro estos pensamientos centrales y estos puntos: “Dios te ama y espera de ti que también se lo digas a tu prójimo. El anuncio del Evangelio comienza amándonos unos a otros, aceptándonos unos a otros, compartiendo, ayudándonos unos a otros, estando juntos y queriendo trabajar, queriendo perdonarnos y estando reconciliados los unos con los otros”.

En este camino los jóvenes nuevoapostólicos no están solos. También en otras Iglesias hay cristianos al servicio de su Maestro Jesucristo. “Este servicio consiste en mostrarle a las personas que Dios ama a cada uno”. Por eso la Iglesia Nueva Apostólica cultiva buenas relaciones con las demás Iglesias.

Y si hay dificultades en el anuncio del Evangelio: “Con el amor de Dios vencemos las desilusiones y los obstáculos y seguimos hacia adelante. (…) Amémonos unos a otros, así como Jesús nos ama. Esto le da una irradiación especial a la comunidad, a la Iglesia, a la cristiandad”.

Perdonar y reconciliarse

Para la preparación del perdón de los pecados y la Santa Cena, el Apóstol Mayor se refirió a la parábola del hijo pródigo. Así como en la parábola el padre estaba esperando a su hijo, también Jesús espera a los creyentes. “Jesús está aquí en su Iglesia y todos nosotros, como miembros y portadores de ministerio, os quisiéramos ayudar a experimentarlo”. A veces incluso hay portadores de ministerio e incluso Apóstoles que constituyen un obstáculo para poder vivir el amor de Jesús. “Nos queremos disculpar por ello. Perdonadnos”, dijo el Apóstol Mayor.

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Frank Schuldt, Marcel Korstian
2.06.2019