Oír la Biblia, pero de la manera correcta

La prédica, la asistencia espiritual, las funciones de conducción, todo esto sigue el estándar de la “Biblia”. Pero sus directrices no siempre son claras: Lo que dice y lo que no dice la Sagrada Escritura. Una guía no solo para los portadores de ministerio.

“Doctrina y vida: Obrar siguiendo la Escritura”: Este es el título de la carta doctrinaria del Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider, publicada en la última revista para los miembros “community”. El artículo apareció originalmente en la edición especial 3/2017 del folleto para los portadores de ministerio “Pensamientos Guías” y se remonta a la parte espiritual de la asamblea de Apóstoles de Distrito internacional de octubre de 2016.

Transferido al aquí y ahora

“¡La prédica de los Apóstoles y todos los demás portadores de ministerio debe concordar con la Sagrada Escritura constantemente!”, deja claro el Apóstol Mayor. Se trata de transferir el texto bíblico al presente para aplicarlo a la época actual. Esto fortalece la fe de las personas, fortifica su confianza en Dios y profundiza su reconocimiento.

El trabajo menciona algunas reglas para su interpretación:

  • En primer plano está el Nuevo Testamento. El contenido de las escrituras del Antiguo Testamento solo es relevante en la medida en que concuerde con el Evangelio.
  • Cada texto debe entenderse en su contexto.
  • Los milagros y las parábolas no deben ser sobreinterpretadas. Así, la parábola de las minas confiadas no significa que la condición de la redención divina depende de la medida de nuestro trabajo.
  • Para una interpretación viable es necesario mirar el texto original. Todas las traducciones de la Biblia son interpretaciones del respectivo editor.
  • Las distintas partes del Nuevo Testamento fueron escritas en diferentes momentos, las epístolas a diferentes comunidades. Así que se reflejan situaciones muy diferentes.

Orientación en lugar de oráculo

El Director de la Iglesia también insta a un uso cuidadoso de la Biblia en la asistencia espiritual. En muchos lugares es habitual abrir la Biblia “al azar” para leer un pasaje durante una visita. “Esta tradición es respetable, pero no deja de tener sus riesgos”, porque sucede que los hermanos consideran la palabra leída como una profecía o una promesa divina.

La tarea del portador de ministerio no es revelar el futuro a los hermanos, sino fortalecerlos en la fe y la confianza en Dios. “¿No sería mejor que el portador de ministerio preparase su visita pidiéndole a Dios que despierte en él un texto bíblico que pueda servirle como orientación en la asistencia espiritual?”.

Juntos en el Espíritu de Cristo

Además de enunciados doctrinarios sobre la salvación en Cristo, también hay en el Nuevo Testamento lineamientos para la dirección de las comunidades. Pero esto no forma parte de la doctrina en sí, subraya el Apóstol Mayor. Tales pasajes bíblicos “son el resultado inmediato de las condiciones de vida de aquella época y solo son válidos en ese contexto”. Como ejemplo concreto de esto, menciona explícitamente el papel de la mujer en la comunidad.

Las funciones de conducción tampoco tienen que ver con el ejercicio de las autoridades ministeriales. “Es obvio que el Apóstol Mayor y los Apóstoles de Distrito no obran en el nombre de Jesucristo y con su autoridad cuando toman decisiones sobre organización o finanzas”. De todos modos, “cada responsable de dirigir, en todos los niveles de la Iglesia, ¡debe decidir y obrar en el Espíritu de Cristo!”.

“Dios concede a la Iglesia todos los dones necesarios”, está convencido el Apóstol Mayor Schneider. Algunos se desarrollaron en ciertas personas, otros solo en el marco de la colegialidad: “En el tiempo actual, los desafíos son tan múltiples y complejos, que ¡ningún responsable de la Iglesia se puede dar el lujo de gobernar como un monarca absoluto!”.

Foto: schulzfoto - Fotolia

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Andreas Rother
2.07.2020
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