¿Cuándo se unen el cuerpo y el alma?

¿Cuándo comienza y termina exactamente la vida de un ser humano? Los límites no siempre son claros. Pero se necesitan respuestas claras porque las decisiones críticas en cuestiones muy personales dependen de ello. La Iglesia brinda orientación.

Lo que está claro es que en la anticoncepción y la donación de órganos, en el deseo de tener hijos y la eutanasia, el factor decisivo siempre es la responsabilidad personal. Sin embargo, las decisiones necesitan una base y la Iglesia Nueva Apostólica quiere dar algunas indicaciones al respecto: “Comienzo y final de la vida humana” es el título de un documento preparado por el grupo de trabajo “Medicina” de la Iglesia, que cuenta con expertos de probada eficacia en este campo.

Diferentes perspectivas

De acuerdo con este documento, la vida comienza con la fecundación del óvulo. Así es como lo ven las ciencias naturales. Pero, ¿es eso un ser humano? La biología observa diferentes estadios de desarrollo, pero no puede dar respuestas definitivas.

Aquí es donde interviene la ética, la disciplina del pensamiento que busca comprender lo que es bueno y correcto. Quien aplica los parámetros teológicos es la ética religiosa. En la fe cristiana, el concepto central es la “infusión del alma”, es decir, el momento en que el ser material, es decir, el cuerpo creado biológicamente, y el ser inmaterial, es decir, el alma creada por Dios, se unen.

Diferentes parámetros

El problema aquí es que la Biblia es tan cautelosa sobre el momento de la infusión del alma que no es posible derivar ningún enunciado doctrinario universalmente válido de ella. Y así fue cambiando la evaluación en el curso de la historia de la Iglesia. Mientras que el cristianismo temprano todavía asumía que era un momento poco antes del nacimiento, el presunto punto en el tiempo se fue trasladando –especialmente debido a los hallazgos científicos– más en dirección de la concepción.

El alcance de la legislación de los diferentes estados varía aún más, por ejemplo, en lo que respecta a la investigación con células madre o al aborto, ya que este conjunto de reglas representa influencias culturales y sociales muy diferentes. Y así la actitud va desde “todo lo que es factible está permitido” hasta “todo está prohibido”.

Una guía para orientarse

Estos y otros pensamientos constituyen la base para la “Posición oficial de la Iglesia Nueva Apostólica sobre el comienzo de la vida y sobre la infusión del alma:

  • A fin de brindar al hombre como imagen de Dios la mayor protección posible, la Iglesia respeta la vida humana desde el instante mismo de la fecundación y rechaza que se mate a esta vida. A esta vida le corresponde dignidad humana ilimitada.
  • Cuándo tiene lugar la infusión del alma, está en manos de Dios y no puede establecerse claramente desde la perspectiva humana. No obstante, para proteger lo más posible a la vida humana con alma, la Iglesia parte de la base de que la infusión del alma tiene lugar en el momento de la unión del espermatozoide con el óvulo.
  • Acepta aquellos métodos y tratamientos biomédicos a través de los cuales no son destruidos deliberadamente los óvulos fecundados (rechaza la selección humana).
  • La Iglesia sabe que existe una selección natural, biológica, en la cual muere una cantidad no pequeña de óvulos fecundados (embriones) sin intervención humana.
  • El proceder conforme a la posición de nuestra Iglesia puede conducir a limitaciones en aquello que es realizable médicamente. Estas limitaciones deben aceptarse confiando en Dios porque la vida humana es dada por Dios y básicamente debe respetarse”.

La forma en que la Iglesia llega a esta evaluación se explica en detalle en la elaboración “Comienzo y final de la vida humana”. La primera parte puede leerse en la revista para los miembros “community”, edición 1/2021, y en la revista de la Iglesia “Unsere Familie”, edición 3/2021. La segunda parte está prevista para el próximo trimestre.


Foto: Jonathan - Fotolia

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Andreas Rother
7.01.2021
declaraciones doctrinales