Maran-atha, una oración cotidiana (2/2)

Una fe, que entusiasma a los creyentes, pero que al mismo tiempo pone desafíos. “¿Cómo hablamos sobre el retorno de Jesús?”, pregunta el Apóstol Mayor Schneider y da consejos.

“Para ser entendidos debemos obrar como el Apóstol Pablo poniéndonos en el nivel de nuestra audiencia”, explica el Director de la Iglesia. La receta en la que se apoya la podemos leer en la Biblia en 1 Corintios 9:20¬–23 y es válida en la misma medida para el que predica en el Servicio Divino como también para el creyente que habla sobre el retorno de Jesús en la vida cotidiana.

Fe en la promesa, no en señales

“Creemos en el retorno del Señor porque Jesús lo ha prometido y porque el Espíritu Santo nos lo anuncia”. El Director de la Iglesia es consciente de que “al igual que la resurrección y la ascensión de Jesucristo, su retorno solo puede ser concebido con la fe”. Por lo tanto, no se debe hablar de señales del tiempo y considerar hechos como guerras, terremotos, hambrunas, persecuciones como el comienzo del tiempo final. “Todas estas cosas han existido en todos los siglos que pasaron. El hecho de que aún suceden hoy no puede ser considerado como una prueba del inminente retorno de Cristo”.

Consumación, no huida

“La salvación que Dios nos ofrece es mucho más que una mejora en nuestra existencia material. Él quiere guiarnos a su reino, donde están desterrados el mal y todas sus manifestaciones (sufrimiento, injusticia, mentira, hipocresía, odio y muerte). Dios desea darnos la vida eterna”, deja claro el Apóstol Mayor Schneider. Y también aclara que “nuestra motivación no es huir de este mundo ni escaparse de una catástrofe venidera. Para nosotros, entrar en el reino de Dios no es una huida, sino una consumación”.

Paz y justicia por Dios, no por el hombre

“No negamos que, al combinar sus esfuerzos, las personas de buena voluntad pueden establecer la paz, la justicia y el bienestar para un cierto tiempo o para un cierto segmento de la humanidad”, expresó el dirigente de la Iglesia. Pero para todos los hombres y para todos los tiempos es Él el que interviene en la historia. “La encarnación de Dios, el Hijo, fue una de esas intervenciones directas de Dios en la historia de la humanidad. Las próximas intervenciones directas serán el retorno de Jesucristo, después su venida en poder y gran gloria con sus primicias y, más adelante, el juicio final”.

Esperanza en la gracia, no en obras

„En su retorno, el Señor sólo llevará con Él a los elegidos que hayan alcanzado la madurez necesaria. El proyecto de este juicio nos hace tomar conciencia de la necesidad de prepararnos seriamente para este acontecimiento, pero no debería preocuparnos. Depositemos nuestra esperanza por completo en la gracia que el Señor concederá a los creyentes que están animados por el genuino deseo de estar en comunión con Él”, explica la máxima autoridad espiritual de la Iglesia.

No es el final, sino el comienzo del trabajo

“Jesús vendrá otra vez para llevar a su novia con Él y celebrar las bodas del Cordero con ella en el cielo. La imagen de la novia es una referencia a la noción de comunión en el amor, así como la imagen de las bodas es una referencia a la idea de alegría y de compartir”. Pero después todavía no habrá calma eterna, pues es solo una de las muchas etapas del plan de redención. “Los que pertenecen a la novia son llamados a cumplir una misión especial: anunciar el Evangelio a todos los seres humanos de todos los tiempos en el milenario reino de paz”.

¿Todo muy sencillo?

“De ninguna manera”, deja claro el Apóstol Mayor Schneider. El retorno de Cristo no produce exclusivamente entusiasmo. Esto tiene diferentes razones:

  • Interpretaciones anteriores del comienzo del tiempo final resultaron ser erróneas y equivocadas.
  • En muchas partes mejoraron las condiciones de vida. Para muchos cuenta más el progreso económico y social que Dios.
  • El carácter sobrenatural de los hechos que anunciamos (el retorno de Cristo, la resurrección de los muertos, el milenario reino de paz) hace que nuestra prédica y nuestro hablar sobre este evento sea difícil de entender.
  • Se acepta cada vez menos que Jesús en su retorno realizará un juicio que puede significar una separación.

“Este entorno no nos debería desalentar de cumplir nuestra misión de anunciar el inminente retorno del Señor”, manifestó el Apóstol Mayor.



Antecedente: “Yo creo que el Señor Jesús vendrá nuevamente tan seguro como ascendió al cielo y que tomará consigo a las primicias de los muertos y los vivos que esperaron su venida y fueron preparadas; que después de las bodas en el cielo regresará con ellas a la tierra, establecerá su reino de paz y ellas reinarán con Él como el sacerdocio real. Al finalizar el reino de paz, Él hará el juicio final. Luego Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva y morará junto a su pueblo” (El noveno artículo de la fe, Catecismo de la Iglesia Nueva Apostólica).


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