La fundación NAK-Diakonia gastó en 2025 más dinero del que ingresó. El informe anual muestra adónde se destinaron los fondos y qué se pudo lograr con ellos.
NAK-Diakonia, la fundación benéfica de la Iglesia Nueva Apostólica Suiza, gastó el año pasado casi 1,27 millones de francos. A ello se contraponen unos ingresos de algo más de 918.000 francos. Incluidos los rendimientos del capital, quedó así un déficit de unos 336.000 francos. La fundación puede hacer frente a esta situación: a fin de año su capital seguía ascendiendo a algo más de 11,45 millones de francos.
Además, en 2025 la fundación pudo contar con un mayor apoyo privado. Se recaudaron 453 donaciones individuales sin destino específico, 34 más que el año anterior. Su valor total aumentó incluso un 36,75 %, hasta alcanzar algo más de 293.000 francos. A ello se sumaron unos 622.000 francos procedentes de la ofrenda de agradecimiento de la Iglesia Nueva Apostólica Suiza.
Desde la formación hasta la ayuda de emergencia
El informe de actividades muestra en qué se destina el dinero. El abanico abarca desde la formación y capacitación de los portadores de ministerio, el personal docente y los músicos, pasando por actividades para niños y jóvenes, hasta los edificios de las iglesias y el apoyo directo a personas en situaciones de vida difíciles. El objetivo es generar, en los países del área de Apóstol de Distrito Suiza, las mejores condiciones posibles para un desarrollo sostenible de las comunidades.
La mayor necesidad financiera no la produce un gran evento, sino algo muy concreto: los edificios. La mayor parte del dinero se destina a la adquisición y el mantenimiento de iglesias y locales de las comunidades. En 2025, el programa se centró en Rumania y Austria.
Aprender para el futuro
Una parte esencial de la financiación se invierte en las personas. Por ejemplo, en España: allí se reunieron en junio los responsables de la enseñanza de religión en Barcelona. El programa incluyó clases presenciales y a distancia, nuevo material didáctico y lecciones complejas. En Suiza, por su parte, 21 docentes se reunieron en agosto en el campus de Sursee para asistir a un seminario de formación. En los talleres se abordaron de forma muy práctica los materiales didácticos, los métodos y la organización de las clases.
También se impartió formación continua a los portadores de ministerio. En un seminario celebrado en Maria Waldrast (Austria), el orden del día incluyó fundamentos teológicos, la asistencia espiritual en situaciones de emergencia y la concientización. Entre las oportunidades para la asistencia espiritual del futuro, los participantes identificaron, entre otras cosas, los ofrecimientos digitales, la formación continua específica y una mayor interconexión.
Cuando lo bueno se contagia
Fomentar la comunión también forma parte de nuestra misión. A fines de septiembre se reunieron en Guadarrama unos 180 jóvenes de toda España. El lema: “Es tiempo de hacer el bien”. Los jóvenes plasmaron el tema en cantos, bailes, teatro y entrevistas callejeras, e incluso en un programa de noticias sobre un “virus del bien” ficticio que difunde la generosidad y la humildad. El evento concluyó con un Servicio Divino oficiado por el Apóstol de Distrito Thomas Deubel.
El fomento de las nuevas generaciones musicales también figura en el balance: la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Iglesia Nueva Apostólica Suiza reúne a jóvenes músicos de todas las regiones del país. En noviembre, el ensamble actuó en el Teatro Sociale de Bellinzona, con un programa que abarcó desde el siglo XIX hasta los clásicos de Disney.
Ayuda en momentos de dificultad
El desempleo, la enfermedad u otras dificultades pueden llevar a los hermanos y hermanas en la fe a situaciones de necesidad social. Por ello, tras una evaluación, la fundación concede ayudas económicas puntuales de emergencia; en Suiza se dispone, además, de un servicio de asesoramiento social.
A ello se suma la campaña navideña anual. Esta ayuda a los miembros de la Iglesia en situación de vulnerabilidad social, según el país, con paquetes de alimentos o vales. En Suiza, la campaña de nuevo ha sido posible gracias a la donación de otra fundación.
“Lo conseguido es motivo de gratitud y, al mismo tiempo, de confianza”, escribe el Apóstol de Distrito Deubel, presidente de la fundación, en el prólogo del informe anual. “La retrospectiva nos anima a seguir por el camino emprendido y a mirar hacia adelante”.
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