Apóstol de Distrito, empresario, benefactor. Su vida estuvo marcada por el dinamismo, el agradecimiento y el deseo de ayudar, algo que sigue vivo hasta hoy. Hace 90 años nació Horst Ehlebracht.
“No era un hombre de muchas palabras, sino un hombre de hechos”, así describió el entonces Apóstol Mayor Richard Fehr al Apóstol de Distrito Horst Ehlebracht en su funeral, celebrado el 10 de febrero de 2004 en Herford (Alemania).
Horst Ehlebracht vino al mundo el 9 de octubre de 1936 en el seno de una familia nuevoapostólica. Vivió una infancia marcada por la Segunda Guerra Mundial: su padre fue llamado a filas y la familia tuvo que ser evacuada. Después de finalizar la escuela, completó con éxito un curso como técnico y, unos años más tarde, fundó su propia empresa. Tres hijos enriquecieron el matrimonio con su esposa Gerda.
En 1959 recibió el ministerio de Subdiácono y, tras distintos niveles ministeriales, en 1991 fue instituido como Apóstol de Distrito para la Iglesia regional Renania del Norte-Westfalia. Estuvo activo como Apóstol de Distrito durante unos 11 años y fue uno de los primeros en atender Portugal, Brasil, el Océano Ártico y los países bálticos. El 15 de septiembre de 1999 creó la Fundación Horst Ehlebracht, vinculada a la Iglesia.
El círculo se cierra
Carmen Ehlebracht, hija del Apóstol de Distrito, recuerda: “La motivación para crear la fundación fue únicamente su gran agradecimiento y humildad hacia nuestro Dios, al que devolvió gran parte de su patrimonio privado, del que lo había recibido”. En el círculo más íntimo de su familia solía subrayar a menudo que todo lo que había logrado en su vida solo había sido posible con la ayuda de Dios. “La Obra de Dios siempre ocupó para él el primer lugar; allí es donde todo debía volver a fluir”.
Así, la Fundación Horst Ehlebracht se dedicó, en particular, a promover fines eclesiásticos, especialmente a apoyar a la Iglesia Nueva Apostólica del Estado de Renania del Norte-Westfalia; en este contexto, ante todo a la construcción y el mantenimiento de edificios de la Iglesia, la celebración de Servicios Divinos, la labor con niños, jóvenes y personas mayores, así como a la actividad misionera de la Iglesia a nivel mundial.
Desde su creación, la fundación ha podido apoyar económicamente a la Iglesia Nueva Apostólica. Las cantidades variaban en función de los resultados de la fundación. Con su ayuda se pudo financiar, entre otras cosas, una parte significativa de la nueva construcción de la Iglesia Nueva Apostólica en Bad Oeynhausen.
Una herencia plantea problemas
En 2019, una importante herencia con fines específicos (ayuda a niños y jóvenes enfermos) supuso un reto para la Iglesia regional Alemania del Oeste, ya que sus condiciones no podían cumplirse dentro del marco jurídico de la Iglesia. Entonces, ¿qué hacer? Así, empieza a tomar forma la idea de llevar a cabo las exigencias de este fin benéfico a través de una fundación propia.
Finalmente, la idea sigue desarrollándose, ya que ya existe la Fundación Horst Ehlebracht. ¿Por qué no aprovecharla y llevar a cabo una modificación de los estatutos que incorpore el fin benéfico? La idea es bien recibida por la junta directiva de la fundación. En 2021 se lleva a cabo la modificación de los estatutos de la fundación y un cambio de nombre con la ayuda de abogados y en estrecha colaboración con la autoridad supervisora de fundaciones, así como con el entonces Apóstol de Distrito Rainer Storck.
La Fundación Horst Ehlebracht pasa a ser la Fundación de la Iglesia Nueva Apostólica Alemania del Oeste. “Mi padre ayudó económicamente a muchas personas a lo largo de su vida y las sacó de situaciones de necesidad, pero siempre lo hizo en silencio”, cuenta Carmen Ehlebracht. “Con la fundación, quiso garantizar que ese apoyo y el mantenimiento de la Iglesia perduraran más allá de su muerte”. La Fundación de la Iglesia Nueva Apostólica Alemania del Oeste puede ahora continuar con esta idea a mayor escala y con más posibilidades.
Sucesora de la Fundación Horst Ehlebracht
La nueva fundación, con sede en Herford, es una fundación con personalidad jurídica que también puede recibir a otras fundaciones fiduciarias sin personalidad jurídica. Su misión es promover la ayuda a la juventud y a las personas mayores, la asistencia a personas con discapacidad, la asistencia social, la cooperación al desarrollo, así como fines benéficos y eclesiásticos.
Gracias a ella, ahora es posible, además de los aportes a la Iglesia en forma de donaciones o disposiciones testamentarias, apoyar de manera específica a determinados grupos de personas, instituciones y tareas de la Iglesia.
Como sucesora de la Fundación Horst Ehlebracht, la Fundación de la Iglesia Nueva Apostólica Alemania del Oeste actúa como entidad techo de las sociedades sin ánimo de lucro de la Iglesia, entre las que se incluyen el Centro Nuevoapostólico para Personas Mayores de Oberhausen y las Guarderías de la Iglesia Nueva Apostólica. De este modo, se agilizan los procesos, se aprovechan los efectos sinérgicos y los ingresos de las sociedades se destinan al capital de la fundación.
“Su corazón pertenecía a la familia; su alma, al Señor y a su Obra”, afirmó el Apóstol Mayor Fehr sobre el Apóstol de Distrito y creador de la fundación.
Foto: NAK Westdeutschland, Archiv