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El “hasta pronto” de Dios mismo 

09 01 2026

Autor: Andreas Rother

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En el último momento del Servicio Divino se escuchan las palabras familiares y luego todos se dispersan. Pero la bendición final es mucho más que un final litúrgico.

El Apóstol Mayor ha recordado en una carta doctrinaria publicada en la última community lo profundo que es el significado de esta bendición. La base es 2 Corintios 13:14: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”.

Más que una fórmula piadosa

A primera vista, la bendición final parece un buen deseo de despedida. Como si el oficiante deseara a la comunidad un regreso a casa protegido. Pero esta bendición no es una cortesía humana, sino un acto divino.

Las palabras son pronunciadas por un portador de ministerio designado por Dios para este servicio. De este modo, se convierten en una bendición eficaz. Dios mismo habla a la comunidad y promete su cercanía permanente. 

Esto se aplica a todos los que escuchan la bendición, incluso a quien la pronuncia. Al mismo tiempo, como toda bendición, no tiene un efecto automático. Exige una respuesta: tener fe y un comportamiento orientado a la voluntad de Dios. Así, la bendición final es a la vez un consuelo y una exigencia.

Desde el centro de la Trinidad

La bendición tiene un carácter trinitario. Habla de Dios, el Padre, de Jesucristo y del Espíritu Santo, lo que recuerda que Dios es uno y, sin embargo, actúa en tres personas. Pero estas no tienen competencias separadas entre sí, sino que actúan inseparablemente juntas. Por lo tanto, la gracia, el amor y la comunión no pueden dividirse estrictamente. 

Sostenidos a pesar de la imperfección

En primer lugar está la gracia. Recuerda que la vida en la fe no se basa en el rendimiento. Dios ha elegido al ser humano, lo ha convertido en su hijo y le ha concedido el perdón. Con la bendición final, Dios reafirma esta promesa. 

Pero esta promesa también conlleva una responsabilidad. Quien vive bajo la gracia permanece humilde ante Dios y ante los seres humanos. Se esfuerza por vivir como hijo de Dios y por transmitir los dones recibidos. 

Objetivo y motivación al mismo tiempo

Antes de que la comunidad se disponga a volver a su vida cotidiana, Dios vuelve a profesar su amor. Todo lo que hace tiene como objetivo llevar a los seres humanos a la comunión con Él. Elimina los obstáculos, ofrece orientación y da lo necesario para la salvación.

Este amor busca respuesta. Dios nos llama a amar, a cumplir sus mandamientos, a servirlo por amor y a ver al prójimo con los ojos de Dios.

No estamos solos en el camino

La tercera parte de la bendición abre la mirada a la presencia permanente de Dios. El Espíritu Santo actúa en el corazón de los creyentes. Da vida a la palabra de Dios, consuela, fortalece y muestra el camino. Dios promete: Seguiré hablándoos, a través de la prédica, a través de la conciencia, a través de una voz suave en vuestro interior.

La comunión con Cristo incluye también la comunión en sus sufrimientos. Las tribulaciones forman parte de la vida de fe. Pero la bendición final asegura: No estáis solos. Dios escucha las oraciones y, cuando faltan las palabras, el Espíritu Santo mismo intercede por los seres humanos.

Esta comunión es, en definitiva, también comunión de amor. El Espíritu de Dios nos capacita para aceptar al prójimo, no como nos gustaría que fuera, sino tal como es.

Comunión que se hace visible

La bendición final también dirige la mirada hacia la Iglesia en su conjunto. El Espíritu Santo sigue actuando en ella. Nada puede impedirle llevar a la comunidad nupcial a la comunión perfecta con Cristo. Esta promesa disipa el miedo y da confianza.

Y, por último, la bendición recuerda que la comunión con Dios está indisolublemente ligada a la comunión entre nosotros. Todos los creyentes tienen el mismo Espíritu, la misma fe y la misma esperanza. Reciben la misma palabra y el mismo pan. Dios nos llama a superar las diferencias y a contribuir activamente a la unidad.


Foto: Md – stock.adobe.com

09 01 2026

Autor: Andreas Rother

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