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En foco 03/2026: El miedo tiene muchas caras 

06 03 2026

Autor: João Misselo

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En tiempos de guerra, dudas y desaliento, queda claro que quien confía en Dios encuentra el camino. Para el Ayudante Apóstol de Distrito João Misselo (Angola), la fe escribe la historia más fuerte. 

“No temas, ¡solo cree!”, el lema de este año se refiere a Marcos 5:36. En un mundo incierto y poco fiable, muchos se ven dominados por el miedo. Pero nosotros nos dejamos guiar por el ejemplo de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo. Las Sagradas Escrituras nos hablan del joven David, pero también de Daniel y sus compañeros. 

Al reflexionar sobre este lema, me vinieron a la mente las grandes dificultades que ha atravesado nuestro país, Angola. La guerra civil después de la independencia duró unos 27 años. Este conflicto, uno de los más largos de la historia, costó la vida a cientos de miles de angoleños. Todo este escenario ha provocado miedo al futuro. 

En aquella época, el Apóstol Armin Brinkmann, de 33 años, fue enviado a Angola para dar a conocer la fe nuevoapostólica. Lo tuvo muy difícil, ya que se enfrentó a accidentes y emboscadas que incluso provocaron muertes. Sin embargo, su valentía nos allanó el camino para seguir adelante sin miedo, creer y confiar en Dios. 

Fuimos ordenados muy jóvenes y en circunstancias difíciles. Durante años trabajamos en las zonas más afectadas. El Apóstol era nuestro modelo a seguir, ya que no tenía temor. Seguimos su inspiración, con cuya ayuda pudimos ejercer nuestro ministerio. 

A menudo, el servicio a Dios y el fortalecimiento de nuestra fe parecían una empresa sin sentido en aquella época: desaliento, sacrificios por su Obra, desesperación… y ningún resultado visible. 

Para seguir sirviendo sin miedo, nos ayudó la historia de Daniel y sus compañeros Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno de fuego, cuando se negaron a adorar la estatua del rey Nabucodonosor. 

Recientemente, me impresionó mucho un Servicio Divino de nuestro Apóstol Mayor. Nos recordó la historia de un joven, un pastor pobre, al que le sucedió algo extraordinario. Se llamaba David y era un hombre valiente, ya que se sentía protegido por Dios mismo. Era un siervo fiel de Saúl, pero el rey quería matarlo. Temía que David le disputara su lugar. David buscó refugio en una cueva oscura. Finalmente, Dios lo liberó, Saúl cayó a manos de sus enemigos y David ascendió al trono como rey. 

Hoy en día, el mundo puede parecer una cueva oscura. Nos damos cuenta de que el futuro está amenazado. Las naciones se rebelan unas contra otras. La vida se vuelve cada vez más difícil. El bien que hacemos no es reconocido. El diablo acecha a nuestro alrededor y ataca nuestro corazón. El egocentrismo está en aumento. Los matrimonios no se celebran por amor, sino que se basan en otros intereses. 

Seamos conscientes de que el espíritu de la época intenta separarnos de Dios. Sigamos el ejemplo de Cristo, que nunca se separó de su Padre. Incluso en los momentos más difíciles, permaneció en vinculación con Él. Sigamos el ejemplo de David, que solo confiaba en Dios. 

06 03 2026

Autor: João Misselo

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