Una puerta que lo cambió todo: hace unos 50 años, fue la entrada de la Iglesia Nueva Apostólica a Panamá, el país que el Apóstol Mayor vuelve a visitar ahora.
Unos golpes resuenan por el pasillo del décimo y último piso de un gran edificio de viviendas en la ciudad de Panamá. Es la primera puerta de ese día de 1973. Normalmente, el Anciano de Distrito Lorenz Muth va siempre de puerta en puerta. Ayer repartió 1.500 tarjetas de invitación, con un éxito moderado. Solo acudieron muy pocos. Ahora tiene otro plan.
En el décimo piso, un hombre abre la puerta: “¿Qué quiere?”. “¿Puedo alquilar su sala de estar a las 20:00 horas para una reunión religiosa?”, pregunta Muth. El lugareño frunce el ceño pensativo: “«¿Quién vendrá?”. “Invitaré a su familia, parientes y vecinos”. El hombre está de acuerdo, pero no a las 20:00, sino a las 19:30 y solo hasta las 20:00.
La reunión comienza puntualmente y todos los presentes escuchan con interés. El Anciano de Distrito habla de su fe, del futuro y del apostolado nuevamente instituido. A las 20:30, Muth se levanta para dar por terminada la reunión. “¿Qué hace?”, se indigna el anfitrión. “Según sus instrucciones, ya debíamos haber terminado”. “De ninguna manera, ahora tomaremos un café y después aún tenemos muchas preguntas”, responde el hombre. Muth abandona la sala a las 00:30. No tiene que pagar alquiler: “Nuestro Padre celestial ha cambiado el corazón de este hombre de una manera maravillosa”.
Un país que une continentes y corazones
Hace más de medio siglo, el que más tarde sería el Apóstol Muth sentó las bases de la Iglesia Nueva Apostólica en la “tierra de la abundancia de peces, árboles y mariposas”.
Se ha especulado mucho sobre el origen y el significado del nombre Panamá y existen diferentes teorías al respecto. La versión oficial dice que es la tierra de la abundancia. El extenso paisaje costero, la gran variedad de especies de aves, los numerosos ríos y los densos bosques lo confirman. No en vano, el bosque húmedo de manglares de Panamá es el más grande de América Central.
Panamá constituye el puente natural entre América del Norte y América del Sur. Sin embargo, tiene una gran importancia para el país la famosa vía navegable. Esta atraviesa el estado, conecta el Caribe con el Océano Pacífico y es la principal fuente de ingresos: el Canal de Panamá. Gracias a él, Panamá es uno de los países más ricos de América Latina.
El alma cultural de Panamá
Para muchos pueblos indígenas, Panamá siempre ha sido su hogar. Entre ellos se encuentran los kuna, los emberá, los ngäbe y los wounaan, cuyas comunidades han conservado hasta hoy sus formas de vida tradicionales, su lengua, su arte y su artesanía.
La cultura se caracteriza por una variada mezcla de tradición e innovación, en la que no faltan la danza y la música: calipso, reggae, salsa. Las fiestas callejeras forman parte de ella, al igual que los coloridos mercados.
Los lugareños, también llamados panameños, se caracterizan especialmente por su energía, alegría de vivir, cordialidad y hospitalidad. La familia, los amigos y la naturaleza son el centro de su vida.
Fe en crecimiento
La población de Panamá es predominantemente cristiana: el 55 % es evangélica y el 33,4 % católica romana.
La Iglesia Nueva Apostólica se desarrolló constantemente desde sus inicios. Poco después de la reunión del Apóstol Muth en aquella sala de estar, ya había una comunidad con nueve miembros y tres portadores de ministerio en la capital, Ciudad de Panamá. “El Pastor Carlos Guerrero, el primero de la familia Guerrero en Bogotá en hacerse nuevoapostólico, es Pastor allí y trabaja con dos Subdiáconos”, se puede leer en un informe del Anciano de Distrito Muth de 1977.
Y el Apóstol Gottfried Schwarzer informó en 1979 sobre su viaje por Centroamérica: “Panamá fue un día alegre y concentrado. El coro y la comunidad muestran signos de madurez tras muchos años de fiel trabajo. El Pastor Carlos Guerrero y su familia son un verdadero enriquecimiento para la Obra de Dios”.
Actualmente hay cinco comunidades nuevoapostólicas en el país con 13 portadores de ministerio. Desde febrero de 2025, Jesús Ernesto Rangel Aguilar, nacido en Panamá, es Apóstol en Centroamérica. El Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider viajó por última vez a Panamá el Domingo de Ramos de abril de 2017. Después de nueve años, los hermanos y hermanas pueden volver a alegrarse por la visita del dirigente de la Iglesia a la capital, Ciudad de Panamá, el domingo 25 de enero de 2026.
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