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Mostrar quién es Dios realmente

abril 23, 2026

Autor: Andreas Rother

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¿No querido y olvidado? Cuando las cosas van extremadamente mal, surgen preguntas. La respuesta: “No olvides el encargo”. El Apóstol Mayor explica a quién ayuda todo esto.

Jesús lo sabía: pronto iba a ser traicionado, arrestado, abandonado, condenado y ejecutado. Tenía miedo y una petición:

“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (Juan 12:27-28).

Esta palabra bíblica fue el centro del Servicio Divino del 15 de marzo de 2026 en Kirchheim/Teck (Alemania).

“Mas para esto…”: el punto de inflexión

¿Glorifica tu nombre? “Hoy se diría: Muéstranos tu esencia”, explicó el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider: “¡Muéstrame tu omnipotencia! ¡Muéstrame tu perfección! ¡Muéstrame tu amor!”. Y: “Déjame experimentar tu naturaleza, tu esencia; deja que las personas reconozcan tu esencia y que la reconozcan a través mío”.

La respuesta de Dios: “Lo he glorificado” —en el Bautismo de Jesús en el Jordán y en el Monte de la Transfiguración como su Hijo amado, a través de los milagros y la prédica de Jesús. “Y lo haré otra vez” —a través de la resurrección.

Decisivo en el texto bíblico es el “Mas para esto…”, con el que Jesús recuerda su encargo.

Lleno de preguntas y, sin embargo, enviado

“A nosotros también nos pasa que nuestra alma está insegura, llena de inquietud”, dijo el Apóstol Mayor. Y entonces surgen preguntas como: ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Es necesario? Dios, ¿te has olvidado de mí? ¿Ya no me amas?

Por supuesto, siempre se le puede pedir a Dios: “Necesito tu ayuda”. Pero la palabra bíblica nos recuerda: “No olvides que tú también tienes un encargo”. Porque: “Debes glorificar el nombre de Dios. Debes revelar su esencia y mostrar quién eres”.

Pedir como Jesús

“Si tenemos esta convicción en nuestro interior, de que ahora, en este preciso momento, tengo este encargo, entonces podemos acudir a Dios con la misma oración que Jesús: Señor, glorifica tu nombre”. Y entre estas peticiones se incluyen:

  • “Muéstrame que sigues siendo el Dios del amor, de la gracia, el Dios todopoderoso. Déjame experimentarlo y vivirlo”.
  • “Ayúdame también a que pueda mostrar quién eres: Dios es siempre más grande que mi sufrimiento, que la injusticia, que mi preocupación. Me quedo con Dios”.
  • “Ayúdanos a ser uno en tu Obra, en la Iglesia de Cristo, como cristianos, como hermanos en el Señor”. Porque: “Este es el lugar donde puedo encontrarme con Cristo”.
  • “Dios nos necesita para mostrar a las personas que las ama. Si les hacemos el bien, pueden descubrir el amor de Dios”.
  • “Señor, revela tu poder y tu amor a través de la resurrección. Ven pronto y llévanos contigo”.

¿Y cuál es la respuesta?

Las señales de Dios: ayer y mañana

Dios ya ha revelado su esencia, dejó claro el Apóstol Mayor,

  • “en aquel entonces a través de Jesucristo, a través de su vida, su obrar, su muerte, su resurrección”;
  • “a través de la continuidad, la perduración de la Iglesia de Cristo” a pesar de todos los errores y adversidades;
  • “en tu Bautismo, en tu Sellamiento, en tu Confirmación”, cada vez con la afirmación: “Tú eres mi hijo amado”.

Y finalmente, Dios dice: “No te preocupes, sigo estando a tu lado para ti, como estuve para mi Hijo. Si eres fiel hasta el final, también te resucitaré. Y entonces podrás verme tal como soy realmente”.

abril 23, 2026

Autor: Andreas Rother

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