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¡Por favor, sigue sembrando! 

octubre 7, 2026

Autor: Oliver Rütten

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Las lágrimas forman parte de la vida, pero no tienen la última palabra. El Apóstol Mayor Mutschler predicó en Reutlingen sobre la cosecha de regocijo que sin duda llegará. 

El domingo 30 de agosto de 2026, el Apóstol Mayor Helge Mutschler celebró un Servicio Divino en Reutlingen (Alemania), en la Iglesia regional Alemania del Sur. El anfitrión fue el Apóstol de Distrito responsable, Martin Rheinberger. Como Apóstoles invitados asistieron el Apóstol de Distrito Kububa Soko (Zambia), el Apóstol Helmut Kasper (Alemania del Norte y del Este) y el Apóstol Mike Dietel (Alemania del Norte y del Este).  

La base del Servicio Divino fue la palabra de Salmos 126, versículos 5 y 6: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. La mayoría de los campos de cereales ya se han cosechado, señaló el dirigente de la Iglesia, refiriéndose a la época del año. “Por un lado, es tiempo de cosecha, pero también ya es tiempo de siembra”. 

Por qué se sembraba con lágrimas 

El salmista escribía sobre la situación del pueblo de Israel después del cautiverio babilónico, explicó el Apóstol Mayor. Los que regresaban a casa se sentían “como los que sueñan” (Salmos 126:1). Sin embargo, en Jerusalén solo encontraron destrucción. “Solo quedaban ruinas”. En lugar de alegría, reinaba la tristeza. 

Explicó que el hecho de que hace 2500 años se sembrara con lágrimas se debía a las circunstancias de la época. A menudo, la semilla era lo último que le quedaba al padre de familia y, en realidad, era lo que necesitaban sus hijos hambrientos. Sin embargo, la esparcía para que la vida continuara. El máximo dirigente de la Iglesia recordó la maldición sobre la tierra, de Génesis 3:17-19: donde hay pecado, también hay lágrimas, dolor, sufrimiento y llanto. 

Está permitido llorar 

A menudo el llanto se margina, como si no debiera existir, dijo el dirigente de la Iglesia, “y mucho menos en nuestra Iglesia, pues debemos estar alegres”. Salmos 56, en cambio, dice que Dios pone las lágrimas en su redoma. “Puedes llorar. Las lágrimas tienen cabida”. También quienes están de luto pueden llorar. 

En el texto original hebreo, el versículo 6 también puede leerse como “él va y llora”, explicó el Apóstol Mayor. Esto nos lleva a Jesucristo, a quien se le llenaron los ojos de lágrimas ante la tumba de Lázaro. “Jesucristo también llora, porque es un verdadero hombre”. El dirigente internacional de la Iglesia dijo a los niños que el Señor Jesús está sentado junto a ellos y llora con ellos, “porque Él tiene compasión”. 

El grano de trigo y la cosecha de regocijo 

El Apóstol Mayor se refirió a Hebreos 5:7: Jesús ofreció ante Dios “ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas”, y “fue oído a causa de su temor reverente”. Llamó a Lázaro para que saliese del sepulcro, tras lo cual los poderosos decidieron matarlo. “Pero con esa muerte realizó la mayor siembra que… el verdadero Dios y el verdadero hombre jamás pudo hacer”, subrayó el dirigente de la Iglesia. 

Citó las palabras de Jesús en Juan 12:24: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. La Pascua fue una cosecha de regocijo, y así vendrá también la resurrección de los muertos. El texto original dice literalmente: “Ellos van, van y van, y lloran”. A quienes se pregunten cómo deben seguir adelante, el Apóstol Mayor les deseó “que Dios, en medio de tus lágrimas y tu dolor, te muestre caminos por los que también puedan andar tus pies”. 

Siembra en la familia, la comunidad y la sociedad 

Asimismo, la educación de los hijos en la fe es a veces una siembra de lágrimas, dijo. “Querida madre, querido padre, por favor, sigue sembrando”. Esto se aplica igualmente en la comunidad, pues cada uno tiene un don del Espíritu Santo. Los portadores de ministerio de más edad pueden alegrarse cuando un joven Diácono o una joven Pastora cosechan lo que ellos sembraron hace 50 años. 

Quien hace el bien se pregunta a veces si le quedará suficiente para sí mismo. “Sí, tendrás suficiente”, respondió el Apóstol Mayor. Cada buena obra queda registrada y llegará a su cosecha. También el confesarse a Jesucristo puede ser una siembra de lágrimas, si en un entorno hostil a Cristo uno no se suma a la mentira y la blasfemia. La sociedad necesita este mensaje. 

El retorno de Cristo y el reino de paz 

Poco antes de su muerte, Jesús volvió a llorar al contemplar Jerusalén, según la interpretación del Apóstol Mayor sobre el estado del mundo. También hoy, contemplar el odio y la discordia puede provocar desesperación. El final del versículo, “volverá a venir con regocijo”, también puede leerse en el texto original como que “volverá a casa”. “Ese es nuestro mensaje como Iglesia Nueva Apostólica”. Jesucristo volverá para buscar a su novia. 

Esto no es un privilegio para la novia, subrayó. Su tarea es sembrar en el milenario reino de paz. Dios quiere que todos lleguen al conocimiento de la verdad. La prédica concluyó con las palabras: “Hermana, hermano, tengo una sencilla petición para ti y para mí: ¡por favor, sigue sembrando!”. 

octubre 7, 2026

Autor: Oliver Rütten

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