Incluso sus adversarios lo llamaban “Apóstol del amor”: hace 80 años, pasó a descanso ministerial el Apóstol de Distrito Jan Jochems (Países Bajos) tras años llenos de tensiones.
El 29 de julio de 1879, Jan Jochems nació en un pequeño pueblo al sur de Utrecht. Creció en un entorno humilde y más tarde se convirtió en maestro de primaria. Allí entró en contacto por primera vez con la fe nuevoapostólica a través de uno de sus alumnos y del padre de este.
A los 32 años, Jan Jochems recibió el Santo Sellamiento. Cinco años más tarde fue ordenado Diácono. Después de diferentes niveles ministeriales, estuvo activo como Anciano de Distrito a partir de 1931 y como Obispo a partir de 1933. Durante este tiempo, redactó además un libro de texto de más de 700 páginas para los confirmandos.
El 15 de enero de 1939, Jan Jochems recibió el ministerio de Apóstol —en realidad, como apoyo para el Apóstol de Distrito Johannes Hendrik van Oosbree—. Sin embargo, los años siguientes no iban a transcurrir precisamente en calma.
De confidente a adversario
Johannes Hendrik van Oosbree era uno de los confidentes más cercanos del Apóstol Mayor Hermann Niehaus. En algunos períodos, Niehaus llegó incluso a considerarlo su Ayudante Apóstol Mayor para el área de actividad fuera de Alemania. El Apóstol Mayor también adoptó del neerlandés la idea de las hostias con gotas de vino para la Santa Cena.
Sin embargo, bajo el período ministerial del Apóstol Mayor Johann Gottfried Bischoff, la relación se fue deteriorando cada vez más. Van Oosbree desarrolló ideas que se alejaban cada vez más de la doctrina nuevoapostólica. Bischoff, por su parte, apostó por volver a consolidar las tradiciones de la Iglesia.
La ruptura y una respuesta clara
Lo que vino después fue una separación a poco a poco. Y el apóstol Jochems le dejó claro al apóstol de distrito van Oosbree: “Desde el momento en que usted deje de seguir al Apóstol Mayor, yo tampoco lo seguiré a usted (por el momento). No puedo seguir siendo miembro de una comunidad en la que falta el fundamento, que es la unidad de los Apóstoles”.
En este contexto, el Apóstol Jan Jochems se preocupaba sobre todo por los creyentes: “Es muy querido por muchos hermanos y hermanas debido a su amor y a su forma emotiva de cuidar de aquellos que le han sido confiados”, escribió sobre él incluso uno de sus oponentes.
Lo que al final une
La ruptura definitiva se produjo en la Pascua de 1946: Van Osbree había fallecido y había designado en su testamento a Lambertus Slok como su sucesor. A él se unieron unos 26.000 creyentes, mientras que Jochems conservó unos 5000 miembros.
La escisión afectó profundamente al Apóstol Jochems. Su estado de salud se fue deteriorando visiblemente. Ya el 21 de julio de 1946 pasó a descanso; Berend Frederik Paasman asumió la dirección. Jochems ya no se recuperó. Falleció el 10 de febrero de 1947.
Unos 70 años más tarde, representantes de la Iglesia Nueva Apostólica y de la Apostolisch Genootschap se reunieron en una Jornada de Reflexión conjunta. Uno de los referentes recordó aquello que ya había caracterizado a Jan Jochems en vida: el amor. Este, según dijo, es el principio guía que une a todas las tradiciones apostólicas.