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Un nuevo comienzo que lo cambia todo 

abril 21, 2026

Autor: Sophie Berg

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Renacer con un corazón nuevo y un espíritu nuevo para formar parte de una nueva promesa. El Apóstol Mayor explica lo que esto significa. 

“Quizás deberíamos esforzarnos por fortalecer una y otra vez nuestra fe en nuestro propio renacimiento”, con estas palabras el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider dio inicio al Servicio Divino del domingo 8 de marzo de 2026 en Amersfoort (Países Bajos). Para ello se refirió al texto bíblico de Ezequiel 11:19-20: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. 

Antiguo vs. nuevo pacto 

El profeta Ezequiel prometió un nuevo pacto entre Dios y los seres humanos. En el antiguo pacto que estaba vigente en ese momento, Dios había hecho del pueblo de Israel su pueblo elegido, lo había liberado de la esclavitud en Egipto y lo había conducido a la tierra prometida. “Allí los protegió, los proveyó y los bendijo”. A cambio, Israel debía cumplir las leyes entregadas a Moisés, pero no fueron obedientes y a menudo fallaron. Sin embargo, Dios “siguió amándolos y, cuando el pueblo se arrepintió y ofreció los sacrificios requeridos, los perdonó”. 

El nuevo pacto fue establecido por Jesucristo. Él fue “el único ser humano completamente obediente”. Cumplió la voluntad de Dios, sus leyes, y amó a su Padre y a su prójimo de manera perfecta. “Su relación con Dios era tan importante para Él que prefirió morir antes que renunciar a ella”. En su amor al prójimo, ofreció el sacrificio y concedió el perdón de los pecados, la vida eterna y la comunión con Dios. 

Nueva vida en Cristo 

Mediante el renacimiento de agua y del Espíritu “somos incorporados a este nuevo pacto”. Por eso creemos… 

  • “… en Dios y seguimos a Jesucristo, no para tener una vida mejor en la tierra, sino para alcanzar la vida eterna”. 
  • “… en el sacrificio de Jesucristo, en su resurrección, en la vida eterna”. 
  • “… en nuestro propio renacimiento”. Dios nos ha dado un corazón y un espíritu nuevo. 

“El Espíritu Santo nos explica y nos revela la verdadera voluntad de Dios”. Él quiere “que heredes la gloria de Jesucristo”. Entonces nos damos cuenta de que “Dios me ama”. Este amor está en el corazón y despierta el deseo de corresponderlo y de guardar los mandamientos. 

Respetar las leyes de Dios 

“Cuanto más amo a Dios, más fácil me resulta guardar sus mandamientos. Ese es el nuevo espíritu, el nuevo corazón”, explicó el dirigente de la Iglesia, y añadió: “Dios mide nuestra relación con Él por nuestra obediencia”. Esto se refiere a la ley de Dios. “¿Qué es la ley de Dios?” 

  1. “El mandamiento de la fe”. Incluye creer en Dios y en Jesucristo, pues sin fe es imposible agradar a Dios. Creer significa confiar en el amor y en la palabra de Dios, sin ver y sin siquiera comprender. 
  1. “El mandamiento del amor”. Amar al prójimo significa hacerle el bien. Y no hacerlo por interés propio, sino para mostrarle que Dios lo ama. Y aunque los esfuerzos parezcan en vano, hay que ser perseverante. 
  1. “El mandamiento de la humildad”. El humilde sabe que depende absolutamente de la gracia de Dios, que en realidad no se ha ganado nada. Y si Dios no cumple los deseos, hay que conformarse con lo que Él da y no rebelarse contra Él. 
  1. “El mandamiento del crecimiento”. El nuevo espíritu, el nuevo corazón, debe provocar una renovación total del ser. Debe tener lugar un desarrollo en el que se utilicen de la mejor manera posible los dones confiados y se llegue a la perfección, a la madurez. 
  1. “El mandamiento de la unidad”. Jesús quiere que los suyos sean uno en Él. 

“Alegrémonos, somos hijos de Dios. Incorporados a un pacto maravilloso”, apeló el Apóstol Mayor: “el nuevo pacto de Jesucristo”. 

abril 21, 2026

Autor: Sophie Berg

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