“Tenemos un nuevo Apóstol Mayor, ¡qué bendición, qué alegría!”. Así soltó de golpe el titular del ministerio tras la ordenación de su sucesor.
“Acepta la autoridad para ejercer el servicio de Pedro”. Con estas palabras, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider ha ordenado hoy en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) al nuevo dirigente internacional de la Iglesia, Helge Mutschler. Su deseo para él: “Guíanos hacia Jesucristo, acércanos cada vez más a Él”.
“En este apretón de manos coloco el agradecimiento de millones”, dice el Apóstol Mayor Mutschler con motivo del pase a descanso de su predecesor. “Has fortalecido a la Iglesia, la has internacionalizado y has hecho resplandecer su diversidad”, enumera, entre otras cosas. “Este Servicio Divino ha sido como un resumen de todo lo que nos has enseñado”.
Pentecostés y la verdadera Iglesia
La prédica anterior se basó en el pasaje bíblico de 1 Corintios 12:13: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”.
La Iglesia de Cristo celebra Pentecostés, explicó el Apóstol Mayor Schneider. Con ello no se refiere a la Iglesia Nueva Apostólica como organización creada por el ser humano, sino a la comunión de los verdaderos creyentes. “Es algo santo y perfecto”.
La tarea de la Iglesia de Cristo es continuar lo que Jesús hizo en la tierra: mostrar la naturaleza, el amor, la voluntad y la fuerza de Dios; llamar a los pecadores al arrepentimiento y a seguirlo; cuidar de los que sufren y fortalecer la unidad de los creyentes.
Fuerte según otros criterios
Al igual que Jesús en su vida, también la Iglesia de Cristo actúa a veces con fuerza y a veces con debilidad. Pero la fuerza de la Iglesia de Cristo no se mide por la influencia, la riqueza o el número de miembros, sino por la fidelidad, el amor y la obediencia a la voluntad de Cristo.
“Su reino no es de este mundo”, recordó el Apóstol Mayor citando las palabras de Jesús: nadie puede afirmar que gobierna, libra guerras o ejerce la violencia en nombre de Jesús. Y el Evangelio no es un camino para enriquecerse mediante la fe, la oración y la ofrenda. “Vivimos en una época en la que se confunde todo esto”.
Juntos con la mirada puesta en Cristo
En todo el mundo, los miembros de la Iglesia Nueva Apostólica son muy diferentes. “No es una casualidad, es la voluntad de Dios”. Sin embargo, las personas tienden a considerarse fuertes a sí mismas y a juzgar a los diferentes como débiles.
Juzgar la debilidad de los demás supone un peligro para la Iglesia. Lo decisivo para el futuro de la Iglesia es cómo tratan los creyentes a los débiles. Porque: “Lo que hagas al más débil, se lo haces a Jesucristo”.
“Unidad en la diversidad: eso es el cielo”, añadió el Ayudante Apóstol Mayor Mutschler. Y lograrlo es muy sencillo: “Unidos alzando la mirada a Cristo”, tal como ocurre ahora mismo en el Servicio Divino de Pentecostés. “Esto es un anticipo”.
Foto: NAC Southern Africa