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Y ellos serán mi pueblo

mayo 19, 2026

Autor: Kennard Kotze

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Una fe, muchas culturas: casi ninguna Iglesia regional vive este lema tan plenamente como Sudáfrica, sede del encuentro de Pentecostés 2026. Una mirada a la “nación del arcoíris” y a sus vecinos.

El arzobispo Desmond Tutu, de la Iglesia Anglicana, utilizó el término “nación del arcoíris” a principios de la década de 1990. Nelson Mandela también adoptó esta metáfora cuando se convirtió en jefe de Estado en 1994. Y el lema oficial de la República es: “!ke e: /xarra //ke”. Esta expresión en la lengua /xam del pueblo khoisan se traduce aproximadamente como: “Personas diferentes unidas”.

La población se puede dividir a grandes rasgos en cuatro grandes grupos étnicos: africanos negros, mestizos, blancos e indios/asiáticos. Cada uno de estos grupos reúne a su vez a otros subgrupos. Entre los africanos negros se encuentran, por ejemplo, los zulúes, los xhosa, los ndebele, los pedi, los basotho, los tsuana, los shangaan y los venda. Y cada uno de estos grupos tiene su propia lengua e identidad cultural.

Crisol de culturas

El grupo de los mestizos es marcadamente multiétnico y se compone de una mezcla de descendientes de los pueblos indígenas, esclavos procedentes de la India oriental y otras partes de África, así como de colonos europeos. Entre sus subgrupos se encuentran, por ejemplo, los malayos del Cabo y los griqua.

La población blanca está formada por descendientes de colonos ingleses, neerlandeses y alemanes, así como de hugonotes franceses. Y los grupos de población indios/asiáticos descienden de trabajadores contratados y comerciantes de la India, China y otros pueblos asiáticos.

A este crisol se suma el hecho de que cada vez más migrantes de otros países llegan a Sudáfrica en busca de una vida mejor.

Los reyes preservan el patrimonio cultural

Sudáfrica tiene doce idiomas oficiales, aunque hay otros idiomas que compiten por obtener ese estatus. Aunque el inglés puede considerarse la lingua franca, no es el idioma más extendido. Y hay provincias en las que solo con él no se llega muy lejos.

El gobierno sudafricano reconoce determinados reinos tradicionales y sus líderes reciben un salario del Estado. Aunque no ejercen funciones ejecutivas, se les ha encomendado especialmente la preservación del patrimonio cultural, las costumbres y los valores tradicionales.

Las consecuencias del pasado

Los miembros de la Iglesia Nueva Apostólica proceden de esta diversidad de orígenes étnicos, pero también de condiciones socioeconómicas muy diferentes. Esto está indisolublemente ligado al antiguo sistema de gobierno del apartheid, con su segregación racial y su discriminación.

La brecha entre ricos y pobres es una de las más grandes. Esto se refleja, por ejemplo, en la vivienda, donde los ricos viven en residencias que compiten con las más lujosas del mundo, mientras que la mayoría de la población vive en viviendas precarias en los asentamientos. La tasa oficial de desempleo ronda el 33 % y entre los jóvenes es aún mayor. Muchos ven la única salida en el mundo del crimen organizado y la delincuencia, que se extiende cada vez más.

Una Iglesia, aún más culturas

Pero la diversidad cultural no se queda allí: el área de Apóstol de Distrito África del Sur no solo abarca Sudáfrica, sino también Botswana, Namibia, Madagascar, Mozambique y las islas del sur del Océano Índico. Y cada país tiene, a su vez, su propia pluralidad.

Por ejemplo, Mozambique: su población está formada por una mezcla diversa de grupos étnicos africanos indígenas, así como de minorías de origen europeo, del sur de Asia y mestizo. Si bien el portugués es el idioma oficial del país y la lingua franca en el gobierno, los medios de comunicación y la educación, existen más de 40 lenguas bantúes indígenas. Reina una pobreza extrema y una gran desigualdad; se estima que entre el 60 y el 70 % de la población vive por debajo del umbral internacional de pobreza.

Esta diversidad fue el tema central de un himno compuesto expresamente para la fiesta internacional de Pentecostés 2010 en Ciudad del Cabo. El lema del encuentro era: ¡Un Espíritu, una meta! Y al final del Servicio Divino con el Apóstol Mayor Wilhelm Leber, el coro entonó un himno con las siguientes líneas: “De diversas fuentes y orígenes desconocidos, tú reúnes a aquellos que llaman hogar a tu presencia”.


Foto: zhongyou – stock.adobe.com

mayo 19, 2026

Autor: Kennard Kotze

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