Instituciones benéficas en tiempos de coronavirus: milagros e innovaciones (parte 1)

Las organizaciones de ayuda luchan contra las necesidades y el sufrimiento en el mundo. El coronavirus hace que esta lucha sea mucho más difícil. Echamos una mirada a la vida de los que ayudan, que están enfrentados a desafíos completamente nuevos.

El coronavirus ha cambiado la vida cotidiana, la sociedad y la gente. En algunos lugares las restricciones son solo insignificantes, pero en su mayoría estas son drásticas. E incluso muchas semanas después del comienzo de la pandemia, en la mayoría de los países todavía no son posibles la vida y el trabajo con la antigua normalidad.

Pero el coronavirus también ha cambiado las necesidades y el sufrimiento en el mundo. nac.today preguntó a algunas de las 14 organizaciones de ayuda nuevoapostólicas cómo se enfrentan a las nuevas restricciones en su ya difícil entorno de trabajo y cómo están abriendo nuevos caminos.

Confinamiento y prohibición de viajar

Cómo cambió el trabajo de los directores de proyectos y los ayudantes locales, quiere saber nac.today. ¿Y qué estrategias están desarrollando las organizaciones de ayuda para llevar a cabo su trabajo? En muchos casos, aquellos que ayudan sufren limitaciones muy básicas: confinamiento, cierre de instituciones públicas, prohibición de reunirse. Si ya ninguna de las autoridades responde, si el personal de planificación ya no puede reunirse, si ya no se puede contactar a las personas que están pasando necesidades, entonces peligran los proyectos que viven de la cooperación.

“Actualmente seguimos teniendo restringida nuestra libertad de viajar y movernos, y no podemos viajar a las zonas de nuestros proyectos como de costumbre. Esto significa que el seguimiento y la evaluación de los proyectos solo son posibles hasta cierto punto”, explica Nadine Beckmann, de NAK-karitativ (Alemania). “Sin embargo, nos hemos mantenido en contacto con muchos de nuestros socios a través de videoconferencias. Así es también como se está preparando a los cinco voluntarios para la próxima misión en Zambia, Malawi y Sudáfrica, a través de videoconferencias”.

Las consecuencias no parecen tan problemáticas para human aktiv. La organización de ayuda coopera en muchos proyectos con otras instituciones y las apoya financieramente en sus proyectos. “La entrega oficial de donaciones no fue posible durante el período de confinamiento”, dice Susanne Raible de human aktiv. Así que los proyectos siguen en marcha, la coordinación está cambiando a formatos online.

Trabajo eficiente con videoconferencias

En Sudáfrica, el confinamiento provocó grandes cambios. Jacqui Naidoo, colaboradora de la Fundación Masakhe de Sudáfrica explica: “Antes del coronavirus, manteníamos nuestros cuatro programas regulares (habilidades ilimitadas, espacios seguros después del colegio, sensibilización para las adicciones y el hogar infantil Uthandiwe) en nuestras áreas marginales. Cuando el presidente de nuestro país anunció que íbamos a pasar al confinamiento, cerramos inmediatamente todos nuestros centros y suspendimos nuestros cursos de formación ya que no queríamos que nuestros voluntarios se infectaran”. Después de eso, la institución de ayuda enfocó toda su atención y energía en la provisión de alimentos.

En Zambia, Malawi y Zimbabwe las restricciones también son claramente perceptibles: “El entorno de trabajo y la forma en que nos involucramos ha cambiado drásticamente. El trabajo se volvió lento. Nuestros talleres de capacitación, reuniones y todos los demás encuentros ahora solo tienen lugar con un número limitado de participantes. Si bien estamos logrando los objetivos y los hitos de los proyectos según lo previsto, también significa que tenemos que celebrar más reuniones y sesiones de capacitación, lo cual supera los presupuestos previstos", dice Tebuho Yubai, director ejecutivo de NACRO, el organismo de ayuda con sede en Lusaka (Zambia). Pero también se están identificando y aprovechando oportunidades: “Las nuevas posibilidades de comunicación, como la videoconferencia, también han hecho que el trabajo a distancia sea más fácil y eficaz”. Menos tiempo de viaje, menos tiempo de reunión, decisiones rápidas. Yubai está satisfecho.

La cuarentena promueve la inventiva

Reaccionar siempre con flexibilidad a los acontecimientos, también es una prioridad en la agenda de los organismos de ayuda. El equipo de NAC SEA Relief echa una mirada hacia atrás a los 130 días de cuarentena. El Apóstol de Distrito en descanso Urs Hebeisen, presidente de la organización de ayuda de la Iglesia Nueva Apostólica en Asia del Sudeste, informa sobre una de las peores experiencias: la incertidumbre sobre cómo continuará la situación. “Afortunadamente, estamos viendo lentamente un alivio de la situación, pero el problema está lejos de terminar”.

Kim Kolb, responsable de la organización de ayuda re Charitable Ministry en la Iglesia Nueva Apostólica de EE. UU., describe una situación similar: “Dentro de los EE. UU. apoyamos las iniciativas locales a través de la recaudación de fondos y el apoyo logístico. Algunas de las despensas de alimentos pudieron ser reabiertas en varias iglesias de la INA EE. UU. a las pocas semanas de su cierre modificando sus procesos de trabajo”. Y también se están poniendo en práctica ideas innovadoras: Como parte del programa de despensa regional, la comunidad de Sterling Heights organizó en el estacionamiento de su iglesia la entrega de alimentos directamente a los autos. “Nuestros miembros habían empacado provisiones de comida, que luego fueron llevadas de manera segura a los autos de los participantes. La fila de beneficiarios se extendía hasta la calle fuera de nuestra iglesia”.

Los organismos de ayuda necesitan donaciones

La planificación a largo plazo y la documentación de los proyectos, que también han sido reconocidos por expertos externos, ponen el trabajo de las organizaciones de ayuda sobre una base sólida. Sin embargo, independientemente de estas fundaciones organizativas, también se requiere la voluntad de los miembros de efectuar donaciones. En tiempos de crisis, esta voluntad puede reducirse, por lo que el trabajo de las organizaciones se paraliza o cae.

A principios de 2020, NAK-karitativ experimentó un descenso significativo de las donaciones, “lo que naturalmente repercute en la financiación de nuestros proyectos”, explica Beckmann. “Mientras tanto, sin embargo, estamos agradecidos de que muchos donantes sigan apoyándonos a pesar de la crisis del coronavirus”. Otros, por su lado, observan con gratitud que el número de donaciones ha aumentado notablemente. “La voluntad de donar ha aumentado significativamente en human aktiv”, informa Susanne Raible.

En los EE. UU. todavía no se pueden determinar las repercusiones sobre la voluntad de donar. En este momento, Kim Kolb aún no puede determinar el efecto de la crisis a largo plazo. Ella sigue confiando: “En las últimas semanas hemos visto esfuerzos conmovedores de muchos miembros para alcanzar y compartir lo que pueden”. En el organismo de ayuda sudafricano Masakhe, la situación financiera es más tensa. “Nuestros donantes habituales nos apoyaron generosamente durante los dos primeros meses del confinamiento. Después, debido a los cambios y a su propia inseguridad, donaron mucho menos o ya no donaron nada”. Y en Zambia, la cuestión de cómo se están desarrollando las donaciones también está abierta: “Los donantes no están tan seguros de lo que traerá el mañana y por lo tanto se aferran a sus recursos”, dice Yubai de NACRO.

Después de la crisis viene la crisis

A NAK-karitativ, la organización de ayuda de la Iglesia Nueva Apostólica en Alemania, se le pregunta a menudo sobre la situación de las personas en los países de sus proyectos. Beckmann explica: “Muchos de ellos trabajan allí como jornaleros. Debido a la crisis, la mayoría de estos trabajos han sido eliminados. Esto significa que no hay más ingresos y, por lo tanto, hay ¡hambre!”. En muchos países no existe una red de seguridad social. Así que la gente se ve obligada a dejar sus casas a pesar del alto riesgo de infección. A menudo no se observan las reglas de distancia. “Pensamos especialmente en las condiciones de hacinamiento en los barrios marginales, como en Mukuru en Kenia. Por esta razón, en muchos países apoyamos con paquetes de ayuda de emergencia que contienen alimentos básicos y productos de higiene, como jabones y desinfectantes”.

Y también en Sudáfrica hay muchas preguntas que tienen que ser respondidas a los donantes. Jacqui Naidoo (Fundación Masakhe) informa: “Como no podemos continuar con nuestros programas habituales, proporcionamos ayuda alimentaria (paquetes de comida, vales de comida virtuales o sopa y pan). Nuestros donantes siguen preguntando si podemos continuar con la ayuda alimentaria durante el confinamiento, ya que hay una gran necesidad en Sudáfrica”. Y sí, la institución de ayuda puede mantener este apoyo, confirma Naidoo.

Los datos de contacto, las cuentas para las donaciones y más información sobre las actividades de las organizaciones de ayuda de la Iglesia Nueva Apostólica en todo el mundo se encuentran en las páginas web:


En la segunda parte, las organizaciones de ayuda informan sobre los ayudantes locales, sobre nuevos proyectos y sobre sus alegrías y preocupaciones personales en el trabajo.

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