Todos los días, no solo en Pentecostés

Goslar (Alemania) está en estos días especialmente bajo la mirada de todas las comunidades nuevoapostólicas. El domingo será transmitido desde aquí el Servicio Divino de Pentecostés con el Apóstol Mayor Schneider por satélite a más de 100 países.

En los días previos a Pentecostés tuvo lugar en Goslar la asamblea de Apóstoles de Distrito internacional. Su contenido fueron extensas conversaciones ante todo referidas a la interpretación nuevoapostólica de ministerio. Para preparación del Apóstol Mayor y los Apóstoles de Distrito para el domingo, el coro central y la orquesta de la Iglesia Nueva Apostólica Sajonia/Turingia bajo la dirección de Jürgen Gerisch presentarán el sábado un concierto en el salón municipal de Osterode/Harz (Alemania). El título de este momento culminante de la música se puede leer de la Biblia, pero se adapta en forma maravillosa al tiempo de Pentecostés actual: “Estoy con vosotros todos los días”.

Elías lucha por Dios

Dos claras promesas de Dios al hombre constituyen el comienzo de este fantástico concierto de la tarde: El Señor enviará ángeles que te protegerán. No tienes que temer. En su dramático oratorio “Elías”, Félix Mendelsohn Bartholdy (1809-1847) adoptó a este luchador bíblico y profeta que en su tiempo tuvo encuentros destacados, es más, dramáticos con Dios, dice en el volante del concierto. Dos de estos acontecimientos impactantes están al final del programa. Por un lado, el encuentro entre Dios y Elías en el monte Horeb: Dios no acudió a su profeta en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un silbo apacible y delicado. Asimismo, los acontecimientos fueron dramáticos en la ascensión de Elías. Y como el Señor lo quiso llevar al cielo, se fue en “un carro de fuego con caballos de fuego … en un torbellino”. Desde el muy querido por todos “Pues él te encomendará a sus ángeles” hasta el apasionado “Entonces brotará vuestra luz”, toda la parte del concierto de “Elías” es un artificio escénico realmente exitoso de los programadores. Mejor no lo pudiesen haber pensado, desde la promesa reconfortante hasta el viaje al cielo lleno de fuego. Así viene Pentecostés.

Promesas reconfortantes

En el medio, entre ambos bloques de “Elías” hay himnos de alabanza conocidos y no tan conocidos dirigidos al Espíritu Santo, pues, definitivamente, Pentecostés tiene que ver con el estar lleno de Espíritu. Dice al respecto en las explicaciones: “Naturalmente, en nuestros cantos también le damos la bienvenida al Espíritu Santo. Es Pentecostés, el cumpleaños de la Iglesia de Cristo”. Y un cumpleaños trae felicidad. Así son los himnos: alegres, expresivos, orientados al futuro. Hablan de alabanza, poder, cantan sobre las alturas, de las chispas que arden.

Esto también dice gráficamente el folleto del concierto: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Con esta promesa reconfortante del Señor finaliza el Evangelio de Mateo. “Lo hemos elegido como lema para el concierto de Pentecostés de este año, para volver a engrandecer en nuestro corazón esta seguridad de la fe”.

El “Intermezzo sinfónico” de Pietro Mascagni (1863-1945), sumamente delicado y conmovedor, hace fácil soñar con campiñas elevadas.

Delicia instrumental para los oídos

El hecho de que un concierto tan grande y experimentado como el de las comunidades de Sajonia y Turingia pueda brindar paralelamente solistas destacados, habla por sí solo. El maravilloso Simon Kasper (30), maestro de piano de Jever (Alemania), se animó exitosamente con el Concierto para piano de Beethoven Nº 3 en Do Menor y tocó junto con la orquesta con frescura e ímpetu la primera parte del mismo. Es el único concierto para piano del maestro (1770-1827) en una tonalidad menor. “La primera paste es música sobre la música”, dicen los conocedores de Beethoven.

Mette Maschke (13), que, aunque joven en edad, ya ganó numerosos premios, tocó con mucha precisión. La violinista de gran sensibilidad, incluso en las partes a dos voces, en trajo al programa el “Preludio y allegro al estilo de Gaetano Pugnani” de Fritz Kreisler (1875-1962). Dany Weinert la acompañó con el piano. Kreisler no solo fue un gran virtuoso del violín, también compuso. Algunas de sus composiciones recuerdan a los sabios maestros antiguos. Seguro que el maestro se hubiese alegrado por el talento de esta joven experta.

Conclusión

Todos los intérpretes lograron que el concierto de 90 minutos de duración tuviese un resultado brillante. Un joven ensamble, una calidad destacada, un programa diseñado con corazón e inteligencia, el corchete al principio y al final del grandioso “Elías”. Con todo esto el agradecimiento del público no se hizo esperar: ¡las ovaciones fueron de pie! El Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider agradeció con sentidas palabras a los músicos y cantores: “¡Lo hicieron muy bien!”. Para él y los Apóstoles de Distrito, el concierto fue un hermoso aporte para la preparación del Servicio Divino del domingo. “Cada uno debería preparar personalmente cada Servicio Divino”.

El Servicio Divino de Pentecostés representa, como sabemos, un punto culminante en el curso del año litúrgico nuevoapostólico ya que es transmitido mundialmente a todos los continentes, a más de 100 países.

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Peter Johanning
8.06.2019
concierto, Pentecostés