Preservar los recuerdos (3): La boca como herramienta para buenas fotos

¿El primer deber del fotógrafo? ¡Hablar! Y más exactamente mucho antes de pulsar el disparador en el Servicio Divino. La coordinación ayuda a todos los involucrados y abre nuevas posibilidades. Qué hay que tener en cuenta.

Un siervo oficiante que en medio de la prédica le pide al fotógrafo que se dirija a su lugar. Qué desagradable... también para toda la comunidad. ¿Inconcebible? Pues no, hay fotógrafos que lo cuentan. Pero eso no pasa si se coordina todo con tiempo.

Acuerdo con los involucrados

La primera retroalimentación le corresponde al que hace el pedido: quizás el dirigente de la comunidad o la dirección del distrito, eventualmente una redacción. ¿Para qué están pensadas las fotos? ¿Para uso interno o para publicación? ¿Cuántas fotos se necesitan tener al final? ¿Una sola para el informe o una galería completa para un reportaje?

El primero que puede ponerse en el camino de un fotógrafo es el grupo de hermanos encargados del servicio del orden, el cual también está cumpliendo su tarea. Si todos se levantaran y corrieran de un lado al otro sacando fotos, el recogimiento desaparecería. Por eso es importante presentarse antes del Servicio Divino al Diácono y compañía como el fotógrafo encargado. Y tiene que ser con suficiente antelación como para pedirles la asignación de un asiento con buena ubicación.

No todo siervo oficiante está acostumbrado a que en medio del Servicio Divino los objetivos de las cámaras estén dirigidos a él. Si el fotógrafo se le presenta, ambos ganarán más seguridad. Y después también se puede conversar si el siervo oficiante solo puede ser fotografiado durante los cantos y la bendición final o también –con todo silencio y sin flash– durante la prédica.

Acuerdo con colegas

A veces también hay otros fotógrafos trabajando, ya sea para fotos privadas de recuerdo o también con un encargo oficial. En ambos casos vale la pena ponerse de acuerdo aproximadamente o dividirse, quién fotografía qué, cuándo y dónde. Se evita así presentarse todos juntos en el mismo lugar causando las consiguientes molestias. Y así se puede obtener una mayor diversidad de tomas desde diferentes situaciones y ángulos.

Poca alegría producen los fotógrafos que se cruzan por la imagen de los camarógrafos. Esto no concierne solo a las cámaras de televisión de la transmisión oficial en los grandes Servicios Divinos, sino también a las grabaciones de videos en el marco familiar. Hablar antes unos con otros ayuda también aquí a no interferir en lo que hacen los demás.

Acuerdo para actos

Lo más importante es coordinar todo para los Sacramentos y actos de bendición, pues aquí reinan, por un lado, instantes de intensa santidad, pero al mismo tiempo muchas veces el deseo de retener ese acontecimiento tan especial en imagen y sonido.

Lo que vale aquí: Los Sacramentos (Santo Bautismo con Agua, Santo Sellamiento, Santa Cena) son un tema tabú. Las fotos en caso excepcional sólo son posibles por encargo, de acuerdo con los involucrados y a una distancia adecuada.

Los actos de bendición –como, por ejemplo, bendición matrimonial, aniversarios de boda o Confirmación– casi no se pueden pensar sin fotos ni filmación. También aquí ayuda el acuerdo con los involucrados, pero asimismo entre los camarógrafos para que esos momentos han hermosos no se conviertan en una cobertura mediática.


Foto: Oliver Rütten

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Andreas Rother
5.03.2019
Media, Divine service, Congregational life