Color del sitio web:

faith.today

Dios no es una máquina de cumplir deseos 

marzo 23, 2026

Autor: Maraike Finnern

Imprimir
Escúchalo

Deseos, sueños y esperanzas frustrados. La decepción es grande, sobre todo para los niños. Sin embargo, Dios acompaña con amor y sabe exactamente lo que cada uno necesita. 

Los niños tienen muchos deseos: un helado grande antes de cenar, la muñeca brillante de la vidriera, un episodio más de su serie favorita o una gran fiesta de cumpleaños con paseos en poni. A veces los padres pueden cumplir esos deseos, pero otras veces no. Y eso está bien. Tampoco Dios cumple todos los deseos. No por indiferencia, sino por un amor profundo. Él ve más allá de lo que nosotros podemos ver y sabe lo que realmente es bueno para nosotros, como una madre cariñosa y un padre comprensivo. 

En el mundo infantil: ¿todo es posible? 

Para los niños pequeños, la fantasía y la realidad se entremezclan. En esta etapa necesitan un acompañamiento cariñoso cuando la realidad los supera. Quien los consuela con dedicación y paciencia los ayuda a no perder la fe en lo bueno, aunque no todo salga como desean. 

Reflexión de fe: Dios no es una máquina de cumplir deseos, pero siempre está presente. Los padres pueden enseñar a los niños a presentar los deseos de su corazón ante Dios en la oración y a confiar en que Él responde. Quizás de forma diferente a la esperada, pero siempre llena de amor. 

Crecer significa: soportar la frustración 

En la edad de preescolar y primaria, los niños aprenden que no siempre se obtiene lo que se quiere y que, aun así, se es valioso y amado. Esta toma de conciencia es dolorosa, pero necesaria. Los padres pueden ayudar a los niños a no interpretar las decepciones como un rechazo, sino como parte de la vida. Cuando los niños experimentan que el amor no está ligado a los deseos cumplidos, puede crecer en ellos una profunda confianza en sus padres y en Dios. Una fe que les da apoyo incluso en medio de la tormenta. 

Idea creativa: Un pequeño “libro de las decepciones”, en el que los niños anoten lo que no salió bien y, al lado, lo hermoso que pasó en su lugar. Así van surgiendo rastros de consuelo. 

Adolescencia: preguntas, contradicciones, anhelos 

Los adolescentes hacen preguntas. Experimentan la injusticia, la soledad, los miedos al futuro. Algunos deseos quedan sin cumplir, algunas peticiones parecen no tener respuesta. Precisamente entonces es importante transmitirles: No estás solo. Dios te sostiene. 

Es valioso que los padres hagan un espacio para conversaciones sinceras, sin dar respuestas precipitadas. No se necesitan explicaciones teológicas, sino escuchar de verdad y confiar en que la fe puede sostener –incluso a través de lo que no se entiende–. 

Consuelo para padres: A veces resulta difícil ver a un hijo triste. El deseo de que todo esté bien es grande. Pero los niños crecen precisamente cuando experimentan que pueden soportar el dolor y que, mientras tanto, no están solos. 

Conclusión 

Dios nos ama, independientemente del éxito, los logros o las peticiones cumplidas. Los padres que miran así a sus hijos les regalan aceptación incondicional, confianza y paz. A veces, el mayor regalo no es lo que recibimos, sino lo que queda cuando descubrimos que el amor no está sujeto a condiciones. 

Foto: TISHKOVA – stock.adobe.com


Sobre la autora

Maraike Finnern trabaja como profesora y orientadora escolar en una escuela primaria de Hamburgo. Dirige el grupo de trabajo “Niños y Enseñanza” de la Iglesia regional Alemania del Norte y del Este.

marzo 23, 2026

Autor: Maraike Finnern

Imprimir

Article series

Dios no es una máquina de cumplir deseos 

Este fue un articulo de la serie (1 - 10) acerca de Dios no es una máquina de cumplir deseos , Enjoy reading also one of another one of articles in the series