El exceso de muchas cosas está de más: sobre por qué podría ser bueno el ayuno

La nueva tendencia es ayunar a intervalos. Entretanto hay miles que lo aconsejan en las librerías. Pero ayunar es más que no comer. Tiene consecuencias que hay que admitir. Consideraciones sobre el Miércoles de Ceniza.

Ayunar es un campamento de entrenamiento para ser más humanos, dice Ulrich Lüke, teólogo y publicista alemán. Y de hecho, muchas personas ven una conexión entre la teología y el ayuno. El ayuno religioso o ritual es antiquísimo. Prácticamente cada religión tiene sus propios tiempos de ayuno. La Iglesias emiten reglas cuya observancia representa un ejercicio obligatorio para el creyente. No hay tiempo de ayuno sin reglas para el ayuno. Pero los ejercicios obligatorios no son adecuados para los tiempos de ayuno, estos son más, mucho más.

Voluntariamente y a conciencia

Ayunar tiene que ser voluntario, esto es, por definición, la diferencia con pasar hambre. Ser sobrio también significa más que no haber ingerido alcohol o alimentos. También puede significar concentrarse en lo importante y abstenerse más de lo secundario. Así también el ayuno: lo deja a uno vacío y en la mella que surge uno se llena con lo importante y lo correcto. Una comparación simple. Ayunar hace libre, ayunar trae paz, ayunar sana, ayunar regenera.

Para los cristianos creyentes hay ejemplos de esto en la Sagrada Escritura. Tienen en común que el que se abstiene a conciencia, se fortalece y pese a la abstención recibe algo. Jesus ayunó antes de emprender su misión. Pablo ayunó antes de dejarse bautizar. El ayuno es la puerta de ingreso a algo superior, un entrenamiento para tiempos decisivos, un motivo de peso. Todos los grandes fundadores de religiones han pasado por una fase de abstención. Mohammed ayunó antes de ser enviado el Corán; Moisés subió al monte de Sinaí y ayunó allí antes de recibir los mandamientos de Dios. Ya sea en el Ramadán o en el Jom Kipur, por el ayuno los creyentes se deben volver a concentrar más en su fe y así volver a estar más cerca de su Dios.

Más que no comer

Ahora queda claro que el ayuno no solo promete sentir un cuerpo sano, pues es más que no comer. Con frecuencia se trata de tomar conciencia de la alimentación habitual: ¿Tolero en realidad lo que como? ¿A quién le hago daño con ello aparte de a mí? Aquí entran en juego también puntos de vista morales: el que ayuna, ahorra recursos naturales. El hombre no debe comer todo, y no debe comer todo en todo momento. Se anuncian tiempos de espera, tiempos de pausa. Lo hace la gente en todas partes del mundo, en Asia, en África, en Europa, en América, en todas partes.

Ayunar significa querer abstenerse

De vuelta al ayuno como ritual: De la fe forma parte el arrepentimiento. El cristiano ya lo sabe desde un principio. La fe también es una lucha contra el pecado y la culpa. Por eso se necesitan los tiempos de ayuno. En el calendario litúrgico estas épocas van desde el Miércoles de Ceniza hasta Pascua o durante el tiempo de Adviento. La Iglesia antigua puso mucho valor en reglas estrictas y castigaba el comer en el momento equivocado. Hoy algunas congregaciones religiosas recomiendan abstenerse de chocolate, alcohol, tabaco o la televisión. El que consume en exceso de los muchos ofrecimientos que hay, pronto todo se le vuelve demasiado, así dice la divisa. En su lugar, la abstención voluntaria de los ingredientes adicionales con los que uno se encariñó se vuelve una ganancia para lo poco que uno mantuvo de antes. Se da entonces un equilibrio interior, aunque al comienzo de un tiempo de ayuno aparezca el diablo a tentarnos, así como fue con Jesús en aquel entonces en el desierto. Pero después entra la calma, se puede comenzar a poner la casa en orden. Una limpieza de principio de año muy especial.



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Peter Johanning
4.03.2019
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