Asistencia espiritual (23): “Sí” a ambas almas y vidas

Un juicio se emite rápidamente. Pero eso no ayuda a nadie. Y, ni de una u otra manera, se valoran debidamente las dificultades. El que puede ayudar es el que escucha con atención: Cómo se puede ofrecer una verdadera asistencia espiritual en el caso de una interrupción del embarazo.

La Iglesia Nueva Apostólica dice sí a la vida, se ve a sí misma como defensora de la vida. Pero también dice sí a la asistencia espiritual imparcial. ¿Puede ayudar realmente la asistencia espiritual? ¡Sí, puede! Porque la asistencia espiritual es un medio probado para hacer hablar a las almas, pero solo si se hace correctamente.

Una asistencia espiritual equivocada solo empeora las cosas. La asistencia espiritual nunca debe acusar a las personas de culpabilidad, ¡debe quitarles la culpa! La culpa es definitivamente el camino equivocado hacia la tranquilidad del alma. A menudo, preceden a una interrupción del embarazo un largo proceso de decisión y un duro proceso de lucha interior. Estas intervenciones en la integridad personal no se producen a la ligera.

El acompañamiento ayuda

“Nunca olvidaré una imagen: una mujer que marchaba sola a la estación de tren con su mochila después del aborto. Así es exactamente el aborto: muy, muy solitario”. Esta es una cita de la larga lista de testimonios.

La asistencia espiritual previa –si es que se llega a hacerla– debe sopesar cuidadosamente, sondear si debe realizarse la interrupción del embarazo. En primer lugar, debe quedar claro para la futura madre que la vida que se ha creado en su cuerpo no es su “propiedad”, que tiene a su disposición, sobre la que puede decidir libremente. Hay un ser humano dentro de ella que, aunque todavía no tiene voz propia, tiene derecho a la vida. Es necesario abordar este tipo de situaciones.

Los asistentes espirituales, por supuesto, hacen bien en no “clavar” sus consideraciones en la cabeza de la involucrada “como si estuvieran usando un martillo”. Por desgracia, esto ocurre con demasiada frecuencia y tiene un efecto contraproducente. La asistencia espiritual es un acompañamiento, ¡ni más ni menos! Es un asunto del corazón, no de la cabeza. Y sin duda necesita el apoyo de la pareja, la familia, los amigos, los profesionales y los médicos.

Los sentimientos ayudan

La interrupción del embarazo es irreversible tanto para el niño por nacer como para la madre. Esta decisión suele lamentarse y llorarse años después como una oportunidad perdida en la vida. Los sentimientos de culpa duraderos no son infrecuentes.

¿Cómo se siente una mujer después de una interrupción del embarazo? ¿Hay respuestas fiables a esta pregunta? Sí. Muchos tenían miedo del procedimiento, de las complicaciones, de sentimientos como la culpa o el arrepentimiento posterior. Hay que procesar los pensamientos y los sentimientos: la despedida, el dolor, la liberación y el deseo de dar un sentido convincente a la decisión.

Todo esto forma parte de una conversación de asistencia espiritual abierta y justa, ¡si es que es posible!

Hablar ayuda

La asistencia espiritual posterior –si se desea– comienza exactamente aquí: la compasión, la empatía, la calidez y el abrazo lleno de emoción son las palabras mágicas. Las acusaciones de culpabilidad o las apelaciones a la conciencia se quedan adonde deben estar: afuera.

Es cierto que las heridas de un aborto se curan físicamente con relativa rapidez, e incluso puede producirse una sensación de alivio que favorezca la vuelta a la vida normal. Pero el malestar psicológico suele instalarse, a veces recién después de años.

La pérdida de una vida humana, con la que la gestante tenía una relación única, necesita un espacio para el duelo. El remordimiento, la culpa, los sentimientos de pérdida salen a la superficie y quieren ser procesados.

El contacto con otra mujer embarazada puede suponer una carga emocional, incluso años después. La psicología médica lo denomina “Síndrome Post Aborto” (SPA) con síntomas como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, migrañas, trastornos del sueño, tendencias autodestructivas, abuso de alcohol y drogas, pero también molestias abdominales, disfunciones sexuales y problemas gastrointestinales. El apoyo terapéutico no siempre tiene éxito.

El duelo ayuda

Dado que un aborto representa una intrusión en la personalidad más íntima de la futura madre, es sin duda uno de los temas tabú del asesoramiento en materia de duelo. A menudo, ni siquiera los confidentes más cercanos saben que se ha producido una interrupción del embarazo, ya que el miedo a tener que dar explicaciones y ser culpada suele ser demasiado grande.

Sin embargo, un asesoramiento activo en materia de duelo sería necesario y útil para poder entender la pérdida del niño. La mujer necesita todo el apoyo posible para asimilar lo sucedido y reconciliarse. El objetivo es curar la herida de su corazón.

El amor ayuda

Los asistentes espirituales no deciden por qué y cómo se produjo el aborto, sino que miran hacia atrás con la madre sobre lo que ha vivido, dan espacio a su dolor e intentan “devolver” al niño perdido a la vida junto a ella. Necesita un lugar, un nombre, un rostro. De este modo, si todo va bien, puede producirse la reconciliación con el niño, la reconciliación con uno mismo y la reconciliación con todos los implicados.

Reconciliación: ¿hay un motivo más hermoso para una asistencia espiritual exitosa?

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Peter Johanning
07.04.2022

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