Los sacramentos (1): Señales del amor de Dios

Hay momentos en nuestra vida de fe en los que el cielo y la tierra prácticamente se tocan. Y estos momentos son tan importantes que tienen un nombre propio: sacramentos. ¿Qué son? ¿Dónde se originan? ¿Qué es lo que logran? — Presentamos una nueva serie.

Cuando una novia y un novio se entregan anillos uno al otro, son más que meros símbolos. Constituyen una promesa—y así su amor se revela visiblemente. Cuando una madre prepara una comida para su hijo, es más que meramente alimento. Es una manifestación práctica de su amoroso cuidado. Y una vez más, el amor se manifiesta de manera visible.

Es bastante similar cuando se trata del amor de Dios por la humanidad.

Cómo se revela Dios

Dios revela su naturaleza en las formas más diversas. En primer lugar, esto incluye a la creación natural. Es algo que todos pueden ver, aunque no todos reconozcan al Creador en ella.

Él también revela su voluntad en la historia de la humanidad, por ejemplo, a través de sus mensajeros y profetas al pueblo de Israel—pero más que nunca antes, en la encarnación de su Hijo para el mundo entero. Las Sagradas Escrituras dan testimonio de esto tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

Y finalmente, Dios también se encuentra con el hombre de manera directa—desde el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés—en la iglesia de Cristo. Su voluntad se revela en la prédica del Evangelio. Y su naturaleza puede reconocerse en los sacramentos: en estos actos sagrados es donde se torna visible el amor de Dios.

Cómo los cuentan las iglesias

Pero entonces surge la pregunta de qué sacramentos existen en primer lugar. La Iglesia Católica—junto con las Iglesias ortodoxas—reconoce siete de ellos. Las Iglesias Protestantes cuentan solo dos, mientras que la Iglesia Nueva Apostólica, por otro lado, reconoce tres. Y muchas de las Iglesias libres prescinden del concepto por completo, considerando que los sacramentos no son más que actos simbólicos.

¿Dónde se originan estas distinciones? ¿Y cuál es la razón para ellas? Una nueva serie en nac.today brindará respuestas a estas y muchas más preguntas durante los próximos meses. Y surgirán algunas sorpresas a lo largo del camino.

Fundamentos en la Biblia

Antes de seguir adelante: la palabra ‘sacramento’ ni siquiera se encuentra en la Biblia. Solo se puede encontrar allí el término griego ‘mysterion’—cuya traducción al latín es ‘sacramentum’. Pero en el período primitivo de la Iglesia, estos “misterios” no tenían nada que ver con ninguna clase de actos.

Fue recién en el curso de la historia de la Iglesia primitiva que esta palabra latina “juramento” eventualmente comenzó a denotar una indicación visible de una realidad invisible de la salvación divina. Y la historia incluso toma otro giro drástico con la Reforma.

No obstante, estos actos fundamentales tienen una buena base bíblica. Esto es algo que cubre la serie en detalle para los tres sacramentos de la Confesión de fe nuevoapostólica: el Santo Bautismo, la Santa Cena y el Santo Sellamiento. Y la serie también explica los elementos de salvación que se revelan en los respectivos actos sagrados, como así también el efecto que cada uno tiene sobre un ser humano.

Cómo evolucionan las formas

Las Iglesias han encontrado un gran margen de flexibilidad en cuanto a las formas que toman estas señales de salvación: mientras algunos simplemente humedecen con agua la frente del bautizado, otros insisten en que sea sumergido por completo. Mientras que algunos también bautizan a niños, otros únicamente permiten realizar este acto en adultos.

Y en cuanto a la cena del Señor, los elementos permiten incluso más variantes posibles: ¿masa fermentada o pan sin levadura? ¿Vino tinto o blanco? O quizás una combinación de ambos elementos en la forma de una oblea rociada con vino.

Nada de esto sucede sin una razón. A medida que los lectores se familiarizan con todos estos aspectos, la nueva serie se convierte en un viaje de descubrimiento a través de las diversas señales de amor de Dios.


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