En foco 7/2017: Dar gloria a Dios también en días difíciles

¿Dar gloria a Dios también cuando me va mal? ¿Es mejor la alabanza que el llanto y crujir de dientes? El Apóstol de Distrito Mark Woll (Canadá) dice que sí y presenta ejemplos de la cristiandad.

Los conceptos "gloria" o "dar gloria" ya los hemos usado muchas veces en nuestra vida de fe, en ocasiones incluso cuando estábamos muy conmovidos. Somos conscientes de que aquí lo que hay detrás son más que sentimientos: son los efectos del Espíritu Santo en nosotros. En Juan 17 leemos que el Padre glorifica al Hijo y el Hijo al Padre. El Espíritu Santo glorifica a Jesucristo y nos lo hace saber (Juan 16:14). "Glorificar" significa según la Real Academia Española: "Reconocer y ensalzar a quien es glorioso tributándole alabanzas".

El Apóstol Mayor nos ha dado una tarea. Aprovechemos la oportunidad y reflexionemos sobre:

  • la gloria de Dios.
  • el bien que Dios hace y aquello por lo que tenemos motivo para estar agradecidos.
  • nuestra conducta como hijos de Dios.

Esta tarea requiere que nos enfrentemos cada día a ella. Esto seguramente no siempre será fácil, ante todo en tiempos y situaciones difíciles. Esto lo viví recientemente yo mismo en el círculo de mi propia familia cuando una gran desgracia irrumpió sobre nosotros. Ahora tenemos que seguir, alabar el nombre de Dios, agradecerle y conducirnos así como corresponde a los hijos de Dios.

Pensé en los muchos hermanos y hermanas de todo el mundo, que a pesar de las grandes cargas que tienen que llevar están en condiciones de dar honra a Dios a través de su conducta y sus actos nobles. Ellos cuentan los dones de gracia, no su aflicción (la bendición siempre es más grande que el sufrimiento), y prefieren hablar sobre las grandiosas obras de Dios en lugar de las obras del diablo.

Hay muchas personas en nuestro entorno que viven su fe tanto en días buenos como en días malos. Ellos dirigen su mirada a la meta de nuestra fe, el retorno de Cristo, y dan gloria a Dios, nuestro Padre.

Amados hermanos y hermanas, veamos la gloria de Dios en todo y hablemos sobre ella. Cuanto más demos gloria a Dios, menos nos quejaremos. Que cada uno pueda reconocer el bien que Dios hace, lo que realmente es valioso, como nuestra fe, los hijos de Dios y la propia familia. Manifestémosle por todo eso profundo agradecimiento. Que nuestra vida sea un testimonio viviente de Jesucristo, según las palabras de Mateo: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (5:16).

Deseo a todos vosotros un bendecido y exitoso año 2017. Quedamos en comunión, oramos unos por otros y damos juntos la gloria a Dios, nuestro Padre.



Foto: NAC Canada

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Mark Woll
4.04.2017
lima 2017