Contrapuntos en la oración de las oraciones y posibles malentendidos entre bendición y agradecimiento: de esto tratan los Servicios Divinos dominicales de septiembre.
A veces no hay que buscar muy lejos la oveja perdida. A veces, todo lo que hace falta es mirar dentro de tu propio corazón. Hay una buena razón para escuchar el llamado del buen Pastor.
Ni el ministerio ni los logros traen la salvación, sino el corazón y la actitud. Y para todos los que participan activamente en la Iglesia, esto significa, según el Apóstol Mayor: servir por amor, sin esperar nada a cambio.
Un mundo nuevo para una humanidad nueva y unida: ¡Dios lo está construyendo! Y todos pueden formar parte de él. ¿Cómo exactamente? El Apóstol Mayor lo revela.
Un Servicio Divino en un velero no es algo que suceda todos los días. Y menos aun cuando, de forma inesperada, se presenta el Apóstol de Distrito. La imagen y su historia.
El camino hacia Dios está abierto para todos los seres humanos, sin importar si son ricos o pobres, jóvenes o ancianos. Todo lo que se necesita es respeto hacia Él y amor en nuestras acciones.
La fe no es un fin en sí misma. Dios ha enviado a cada creyente a hacer palpable su amor. ¿Cómo? En realidad, eso ya se sabe. Pero ¿funciona? Aquí viene la autoevaluación.
Los antiguos Apóstoles ya predicaban para el mundo de su comunidad. Sin embargo, hay que conocer para ello el contexto de los oyentes. Primero, echemos un vistazo al mundo occidental.
La codicia y las habladurías, por un lado; la confianza, la certeza y la rectitud, por otro: estos son los temas de los cinco Servicios Divinos dominicales de agosto. A continuación, un avance.
¿Fe en ídolos, fe farisea o fe en Cristo? La respuesta a una pregunta sencilla muestra dónde nos encontramos. Y el Apóstol Mayor deja claro lo que realmente importa.
Es una imagen para la Iglesia de Cristo: ¿por qué permite Dios que haya cizaña en su campo de trigo? La respuesta encierra tres tareas para cada creyente. El Apóstol Mayor explica más al respecto.
Poco se sabe de los discípulos de Emaús, ¿casualidad? No, dice el Apóstol Mayor. Hay un mensaje detrás: el mensaje del amor que no pasa por alto a nadie. Un extracto de un Servicio Divino con letra conmovedora.
Pobreza, ingratitud, rechazo: Jesús conoce las luchas de los creyentes, porque Él mismo las ha vivido. Y por eso puede ayudar a todos los que siguen sus pasos y perseveran.
No quedarse anclado en las tradiciones, sino vivir realmente la fe. Lo pidió el Apóstol Mayor y recientemente resumió en pocas palabras lo que esto implica.
Los portadores de ministerio han recibido la autoridad para predicar el Evangelio, pero ese mensaje se transmite en diversos contextos. Nuestras prédicas deben encontrar a los miembros allí donde ellos están.
Consuelo: a primera vista, esta palabra suena a lágrimas. Sin embargo, el consuelo divino es mucho más, como aclaró el Apóstol Mayor Schneider. Dios nos asegura que está a nuestro lado, que nos conoce, que nos ama y que está siempre con nosotros, independientemente de la situación en la que nos encontremos.
¿Qué queda de la fe cuando no hay grandes celebraciones? La serie de las prédicas de julio aborda este tema de forma sincera, clara y sin simplificar lo que es difícil.
Una pequeña luz con gran fuerza, una voz suave con gran poder: en el Servicio Divino de Pentecostés, el Apóstol de Distrito Michael Deppner (República Democrática del Congo Oeste) habló sobre mirar y escuchar. Aquí el video.