Santificar el día de reposo, ¿pero cómo? Por qué Dios nos da un día de reposo y cómo los padres pueden vivir ese día junto con sus hijos.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”, lee Emma en la clase de religión el tercer mandamiento. “¿Qué significa eso para nosotros?”, pregunta el maestro. “¿Debemos orar todo el día?”. Los alumnos coinciden en que eso no es lo que quiere decir. Pero ¿cómo podemos santificar el día de reposo en familia y vivirlo conscientemente como un día especial?
En el libro de Éxodo dice que debemos trabajar y hacer toda nuestra obra durante seis días, pero que el séptimo día es el día de reposo o sabbat del Señor, en el que no debemos trabajar, sino descansar y santificar el día. En una época llena de agendas repletas de citas, una sociedad en constante aceleración y bajo la presión del rendimiento, esto no es tan fácil.
Volvamos a la clase de religión: después de hablar con los alumnos sobre el mandamiento, el maestro les pide que reflexionen unos minutos sobre lo dicho. Esto también nos puede ayudar en la familia: detenernos un momento, dejar todo a un lado, relajarnos juntos y reflexionar. Así se vuelve a tener una visión clara de lo que es realmente importante y de lo que da sentido a la vida, no solo los domingos.
¿Qué hacer en un día de reposo?
Ir al Servicio Divino. Adultos y niños oran juntos a Dios, lo alaban y le dan gracias. Experimentan la presencia de Dios, reciben la salvación y se preparan para el retorno de Cristo. Allí se encuentra paz. De este modo se crea un equilibrio con la vida cotidiana y se dirige la atención hacia lo esencial.
Hacer una excursión con la familia. Así, padres e hijos pueden experimentar juntos de forma consciente la naturaleza que Dios nos ha dado.
Leer un libro con los niños. Hay muchos libros infantiles que estimulan el debate sobre los valores.
Jugar a un juego de mesa. Lo mejor es uno cuya idea se base en ayudarse mutuamente y estar para los demás.
Encontrarse con amigos. Los niños también disfrutan de la compañía alegre de otros, de divertirse y de conversar juntos.
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Sobre la autora

Natascha Wolf estudió magisterio y trabaja como directora y maestra en una escuela primaria. Tiene tres hijos. Está activa como maestra de escuela dominical y directora del coro de niños del distrito Rottweil, Alemania.