¿Cómo explicar el origen de Dios? Los niños suelen hacer reflexionar a los adultos con sus preguntas. Lo importante es responder con empatía, de forma comprensible y sincera.
Los niños suelen plantear grandes preguntas; una de ellas es: “¿Quién creó a Dios?”. Este tipo de preguntas reflejan el asombro y la curiosidad infantiles por comprender el mundo y la fe. La respuesta no siempre es fácil, ya que toca uno de los misterios más profundos de nuestra fe: Dios es eterno, no tiene principio ni fin. Según la edad de los niños, se pueden dar diferentes respuestas que se adapten a su nivel de comprensión y los animen a seguir reflexionando sobre Dios y la fe.
Independientemente de la edad, es importante responder a las preguntas de los niños y jóvenes con empatía y sinceridad. Tener fe no significa conocer todas las respuestas, sino confiar en el amor y la constancia de Dios. La pregunta sobre el origen de Dios puede ser, por lo tanto, una maravillosa oportunidad para reflexionar juntos sobre la fe y construir una relación más profunda con Dios.
Hablar de Dios con los niños
Niños pequeños: Aún perciben el mundo de forma muy figurativa. Se les puede explicar que Dios es como la luz del sol: está presente todos los días, sin que nadie pueda encenderla o apagarla. Las historias de la Biblia que muestran el amor y el desvelo de Dios transmiten una sensación de seguridad. Es importante asociar la idea de la eternidad de Dios con sentimientos positivos como el calor y la protección.
Respuesta a modo de ejemplo: “Dios siempre ha estado presente. Él creó todo lo que podemos ver. También el cielo encima de nosotros, el sol y las estrellas. Nadie ha creado a Dios; Él es mucho más grande y poderoso que todo lo que conocemos”.
Niños en edad de primaria: Quieren saber de dónde vienen las cosas y cómo se crearon. Se les puede explicar que Dios es diferente a todo lo que conocemos: es el Creador, pero no ha sido creado. Pueden ser útiles las comparaciones con cosas que no tienen principio ni fin, por ejemplo, un círculo o el tiempo.
Respuesta a modo de ejemplo: “Todo en el mundo tiene un principio, pero Dios es diferente. Él es el Creador de todo y existió siempre. Imagina un círculo: no tiene principio ni fin, igual que Dios”.
Adolescentes: Con ellos se puede hablar de la eternidad y de la idea de Dios fuera del espacio y el tiempo, y destacar que Dios no está sujeto a las leyes de la creación. Buscar respuestas juntos, por ejemplo, en la Biblia o en conversaciones, fomenta el intercambio entre padres e hijos sobre la fe y las dudas que tengan.
Respuesta a modo de ejemplo: “Dios siempre ha estado presente y siempre estará presente. La Biblia dice que Dios es el ‘Yo soy’: existe y no tiene límites”.
Foto: Ольга Симонова – stock.adobe.com
Sobre la autora

Maraike Finnern trabaja como profesora y orientadora escolar en una escuela primaria de Hamburgo. Dirige el grupo de trabajo “Niños y Enseñanza” de la Iglesia regional Alemania del Norte y del Este.