Gracias al acompañamiento lleno de amor, la comunicación abierta y límites claros, los niños aprenden a desarrollar confianza y a reconocer cuándo conviene actuar con cautela.
El padre de Oscar cumple años y lo celebra con la familia y con amigos. Cuando uno de los compañeros de trabajo de su padre se acerca a Oscar y le hace muchas preguntas, este se siente incómodo: ¿de verdad tiene que responder a todas las preguntas de ese desconocido? ¿Dónde pueden y deben los niños establecer límites para, por un lado, ser educados y, por otro, expresar sus propias necesidades? Los niños aprenden a través de las experiencias que tienen al interactuar con sus padres y con otras personas. ¿Qué pueden hacer los padres y otras figuras de referencia para que los niños desarrollen una confianza sana y, al mismo tiempo, sean capaces de percibir cuándo conviene actuar con cautela?
Siete factores que generan confianza
- Ser un modelo a seguir: Los adultos de referencia deben comportarse de forma digna de confianza y fiable.
- Ser fiable: Cuando los adultos son coherentes en su comportamiento y cumplen sus promesas, los niños aprenden que la fiabilidad es posible y, de este modo, desarrollan una base para la confianza.
- Comunicarse con respeto: La comunicación abierta y sincera anima a los niños a mostrar sus sentimientos y a expresar también sus inquietudes. De ello puede surgir una intuición sobre en quién pueden confiar y en quién no.
- Mostrar amor: Los niños que se sienten amados y valorados desarrollan una autoestima estable, una base protectora importante frente a la manipulación.
- Establecer límites: Se debe animar a los niños a establecer límites saludables y a reconocer cuándo alguien los traspasa.
- Identificar los peligros: Los niños deben aprender a reconocer los peligros y riesgos potenciales, y a comprender cómo reaccionar de forma adecuada en tales situaciones.
- Potenciar los puntos fuertes: Cuando las personas de referencia prestan atención a los puntos fuertes individuales de los niños y los potencian, se les muestra que son valiosos tal como son. Este reconocimiento los ayuda a desarrollar fortaleza de carácter, a establecer límites y a respetarlos.
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Sobre la autora

Natascha Wolf estudió magisterio y trabaja como directora y maestra en una escuela primaria. Tiene tres hijos. Está activa como maestra de escuela dominical y directora del coro de niños del distrito Rottweil, Alemania.