En foco 15/2019: A través de montañas de escombros a un doble tesoro

En lo cotidiano, la fe es como una veta de oro en una mina: hay que apartar gran cantidad de escombros para poder extraer la riqueza. El Apóstol de Distrito Peter Schulte (Pacífico Oeste) explica por qué vale la pena excavar.

En la industria minera, el término “proporción de despojos” se refiere a la proporción de sobrantes (basura) o de material de desecho que necesita ser apartada a fin de extraer el tan valioso oro. Los mineros de oro eliminan muchos más desechos que oro, pero no son llamados mineros de la basura. Son llamados “mineros de oro” porque es el oro lo que buscan.

El oro es la riqueza.

El material que no contiene oro aún tiene un valor. A menudo se encuentran otros minerales valiosos al extraer oro, los cuales no se descartan ni se desperdician. También se extraen y se venden por su valor, sin embargo, la viabilidad de la mina está determinada por el oro que se encuentra. Pese a que los buscadores de oro son conocidos como “mineros de oro”, están felices y agradecidos por todos los minerales valiosos que encuentran entre los escombros que remueven.

Nuestra vida de fe es algo similar. Oramos a diario, pensamos a menudo en nuestro gran Dios, profesamos que somos cristianos, y adoramos y alabamos a Dios regularmente en los Servicios Divinos. Mientras que nuestra fe es 24/7, nuestra vida diaria requiere la mayor parte de las horas en la semana. Nuestros niños dedican mucho tiempo a la escuela. Nuestros jóvenes comprometen mucho de su tiempo para capacitarse y seguir carreras. A fin de que nuestro hogar siga funcionando tenemos que dedicar mucho tiempo a ganarnos la vida y cuidar a nuestras familias. Todo esto, por supuesto, es muy valioso.

Cuando reflexionamos sobre nuestro lema “ricos en Cristo”, reconocemos que nuestro oro está en nuestro renacimiento y el gran ofrecimiento de salvación a través de nuestro Salvador Jesucristo. Si bien este es nuestro oro, no podemos separar a nuestro Salvador de “Dios, el Creador del cielo y la tierra”. Reconocemos los valiosos minerales en los muchos grandes regalos que nos da en nuestra vida material.

Tengamos cuidado de permanecer diligentes en el seguimiento a Cristo para encontrar el oro que hay en su salvación, en lugar de permanecer cerca de Dios y de Cristo solo esperando su ayuda y bendición tan ventajosas en nuestra vida natural. Nuestro gozo es que en la riqueza de Cristo podamos recibir tanto el oro de la salvación como los valiosos minerales que se pueden encontrar con la presencia de Dios en nuestra vida material.

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Peter Schulte
2.09.2019
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